Solemos quejarnos de la resistencia al cambio que se observa en los seres humanos.Cada vez que alguien propone introducir modificaciones en nuestra sociedad —porque entiende que eso evitará molestias o aumentará nuestra calidad de vida—, no tardan en aparecer los opositores alegando sobre la inconveniencia, sobre la inoportunidad, sobre cómo los patrocinadores del cambio sólo quieren beneficiarse ellos engañando a los demás que son ingenuos, buenos, pacíficos, crédulos.
El metabolismo de todos los seres vivos interactúa fuertemente con el medio y cada modificación de éste le impone un esfuerzo proporcional a la profundidad y rapidez del cambio.
En nuestra especie, el esfuerzo para realizar la adaptación produce un consumo de energía, molestias, incertidumbre, angustia.
Podría asegurar sin temor a equivocarme que todo cambio genera una resistencia natural, esperable, normal, inevitable. Por tanto criticar la resistencia al cambio de los seres humanos es injusto y pone en evidencia que el criticón no está informado sobre su propia condición natural.
Cuando alguien está molesto porque los recursos económicos a los que accede son escasos, también padecerá una resistencia al cambio si se propone mejorar. Mudarse a otra clase socio-económica le demandará más consumo de energía, molestias, incertidumbre y angustia.
La resistencia al cambio también funciona cuando ese cambio es muy deseado (por ejemplo, casarse, tener un hijo, cambiar de trabajo, etc.)
●●●
Venía muy contento acercándose el día de mi casamiento y ese día me atacó una ola de arrepentimiento que me hizo pasar mal-mal.
ResponderEliminarYo no tolero ni los cambios de estación. Quiero tener mucho dinero para pasar siempre en verano en la parte del planeta que sea.
ResponderEliminarCondenar la resistencia al cambio es de las tantas injusticias que los seres humanos comentemos con los seres humanos. Vivimos en plena barbarie pero no lo asumimos (tampoco).
ResponderEliminarTengo resistencia al NO cambio de pareja.
ResponderEliminarMe cae mal la actitud del perro. Es como arrogante, soberbio ¿qué se cree? Debe ser un insoportable. La perra ya está poniendo cara de resignación. Mal pronóstico!!
ResponderEliminarTranquila Pluta. Mira que ella es una bruja y él es un pobre infeliz que cuando dé el sí caerá en un infierno. Te lo aseguro porque sé de brujas por experiencia propia. Es más: estoy por poner una academia para ingenuas. ¿Te inscribirías?
ResponderEliminarConcluyo de este artículo que tienen más posibilidades de no padecer la pobreza patológica aquellos que mejor resistan los cambios.
ResponderEliminarA mí me pasa todo lo contrario. Amo los cambios. Ante todo cambio vislumbro esperanzas desmedidas. Siempre pienso que los cambios radicales van a ser para bien. En general me equivoco, porque en realidad es muy difícil cambiar.
ResponderEliminarA mi también me cuesta cambiar y me engaño creyendo que los cambios superficiales son en realidad cambios profundos.
ResponderEliminarMe adapto rápidamente a los cambios y muy lentamente a lo estable. No echo raíz.
ResponderEliminarLa perrita es una dulce pero él está para las cámaras.
ResponderEliminarPrefiero mudarme de casa que de clase socioeconómica. Ese sí que es un cambio en serio, por todo lo que implica.
ResponderEliminarAl tiempo que aumenta la edad, una va aprendiendo a vivir de determinada forma y sería insensato provocar cambios que sólo traerán molestias. Lo difícil para mí es darme cuenta de cuándo los cambios en realidad me favorecerán.
ResponderEliminarEn más de un casamiento he visto al novio mamarse hasta las patas, quedarse dormido, y la novia, como en otro mundo, riéndose y sacándose fotos.
ResponderEliminarUno de los problemas con el embarazo adolescente es que muchas veces lo que desean es ser mujeres pero no madres. Al pibito lo termina criando la abuela.
ResponderEliminarA menudo los jóvenes, cuando son sanos, desean el cambio para acceder al poder. Ahí es que se encuentran con los adultos que como es natural y sano también, no quieren ceder su lugar. Es un conflicto eterno.
ResponderEliminarentonces los políticos, para ganar las elecciones tendrían que asegurar una y otra vez que no van a cambiar nada.
ResponderEliminarDel útero al aire, de la niñez a la juventud y de ahí a la adultez y a la vejez. Todo cuesta mucho.
ResponderEliminarPara cambiar el metabolismo hay que hacer mucho ejercicio.
ResponderEliminar