Algo que gusta a pocas personas es la competencia permanente y corriendo el riesgo de padecer pérdidas dolorosas.El desagrado surge fundamentalmente del desgaste de energía física y emocional que impone la competencia. Obliga a los participantes a un grado de estrés que a la mayoría de nosotros nos desagrada. Se parece demasiado a un estado de guerra permanente.
Como forma de solucionar esto, muchas personas tratan de llegar a un acuerdo para no pelearse entre ellos y acuerdan que todos aplicarán el mismo criterio de precios u otras condiciones. Esto da lugar a otro fenómeno que también tiene sus detractores: El monopolio.
A los consumidores o usuarios no les conviene que sus proveedores dejen de competir entre sí porque eso hará que los precios sean más altos.
Por lo tanto todos tenemos un criterio que parece injusto: Queremos que nuestros proveedores compitan entre sí pero hacemos lo posible para no participar en ninguna competencia.
La realidad parece indicar que no es posible evitar la tan desagradable competencia en situaciones como son conseguir un trabajo para el que se postulan varios interesados, aprobar exámenes para los que tenemos que demostrar que sabemos lo que se nos exige, obtener la preferencia de alguien con quien desearíamos tener un proyecto de vida, etc.
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Es lindo competir cuando hay probabilidades ciertas de ganar.
ResponderEliminarMe gustan que compintan por tenerme.
ResponderEliminarDeseo casarme para no seguir compitiendo por un lugar en casa de mis padres.
ResponderEliminarDeseo tanto disfrutar de la agresividad, pero no puedo y no puedo. Es horrible odiar la guerra porque vivo rodeada de lo que no me gusta.
ResponderEliminarNo los conozco bien pero me parece que a los yankis les va bien porque disfrutan de la confrontación.
ResponderEliminarA mi sí me gusta la compentencia, gane o pierda. Sobre todo cuando hay choque de cuerpos, fricción, golpes, caídas y todas sus consecuencias.
ResponderEliminarCompetir por un hombre me denigra pero así conseguí el que tengo Gracias a Dios y a la Virgen.
ResponderEliminarA mí me gustaría competir con Chris Namús. Igual me dejo llenar la cara de dedos.
ResponderEliminarEl mundo competitivo no es lo mío.
ResponderEliminarLa competencia más dura que viví fue con mi hermano.
ResponderEliminarMi vieja me ganó y se quedó con el viejo. Hasta el día de hoy no logro perdonárselo.
ResponderEliminarMe parece que competir por el amor de alguien no tiene sentido. Nunca sabés qué es lo que tenés que hacer para ganar y además, cuanto más desesperada te ven, peor porque se nota.
ResponderEliminarYo participo de manera indirecta en la competencia de mis proveedores.
ResponderEliminarCompetir te hace entrar en calor y en esos casos no doy cuenta de mí.
ResponderEliminarLo peor de la competencia es el desgaste emocional porque desde el punto de vista físico te energiza, claro que después cuando caés quedás fulminado.
ResponderEliminarCuando recién te recibís entrás a la guerra con un palito.
ResponderEliminarSi los precios están muy altos no los veo.
ResponderEliminarLos romanos se divertían en el circo viendo competir a muerte a los gladiadores. Cuanto mayor era el destripe, mayor la exitación del público. Y a las mujeres les encantaba.
ResponderEliminarSi quiero tener un proyecto de vida con alguien tendría que competir antes que nada, conmigo misma.
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