La mitad de un problema queda resuelto con un buen planteo.
«En esa aldea la gente sale a caminar portando un cartel con el problema que la aqueja porque nunca falta quien la aborde para darle la solución.»
En esta brevísima historia se muestra algo que puede servir para ganar dinero.
Los habitantes de esa aldea expresaban su problema dentro del breve espacio que permite un cartel de uso personal. Me lo imagino grande como una tarjeta postal (24 cms. de ancho por 11 cms. de alto).
¿Cuál es la dificultad que ofrece dar un mensaje con pocas palabras?
La dificultad está en que debemos pensar mucho para encontrar las palabras más significativas y ordenarlas en una oración que sea clara de entender.
Si usted hace el intento, podrá comprobar que para encontrar esa breve frase tan comunicativa deberá pensar muy intensamente sobre las particularidades de lo que quiere comunicar.
Le pongo un ejemplo:
— Si usted vende pescado, seguramente no necesitará escribir nada porque el propio olor de su mercancía hablará por usted.
— Si usted se dedica a curar enfermedades con los recursos de la medicina tradicional, alcanza con que el cartelito diga «médico».
— Si usted se dedica a curar enfermedades del aparato digestivo, empiezan los problemas porque en el cartelito deberá ingresar una palabra tan extensa como «gastroenterólogo».
— Si usted se dedica a vender cierta mercadería especial, tendrá que describirla, para lo cual tendrá que conocerla hasta determinar sus características esenciales y que otros puedan entenderlas.
— Si además usted ofrece a los compradores algún tipo de financiación, deberá resumir claramente esta facilidad.
En suma: para poder ganarnos la vida, es imprescindible saber qué ofrecemos, expresarlo brevemente y que los demás lo entiendan.
Seguramente, los aldeanos del cuentito encontraban la solución cuando intentaban poner en palabras cuál era su problema.
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