Juan y María pueden asociarse porque se tienen confianza recíproca. Cansados de obtener escasos resultados a cambio de mucho esfuerzo, se reunieron un lluvioso fin de semana en un hotel campestre y dedicaron gran parte del tiempo a pensar cómo salir de esa situación.Ya en la mañana del primer día pudieron redactar la siguiente idea central:
«Toda organización opera a partir de un conjunto de hipótesis (supuestos, creencias, datos), entre las que se cuentan cuál es el negocio, qué objetivos persigue, qué necesitan o desean los potenciales clientes y cuál es su disponibilidad económica. Aplicando una estrategia adecuada se lleva el proyecto de negocio a la práctica para alcanzar los resultados deseados en un ambiente impredecible (mercado). En otras palabras, la estrategia logra que el emprendimiento sea oportunista (aproveche las oportunidades). »
Conformes con la conclusión de las primeras horas de trabajo, almorzaron y se acostaron a dormir una siesta. Estaban quedándose dormidos cuando oyen que un periodista decía por la televisión algo así como que «los virus son oportunistas porque colonizan a sus víctimas cuando en éstas baja el rendimiento del sistema inmunológico».
María recordó el horror que le provocan las películas documentales en las que se exhibe a los felinos (leones, leopardos, chitas) persiguiendo y matando (de manera «oportunista») a las presas más vulnerables.
Recordó que su proyecto con Juan implicaba ser «oportunista» y todo el entusiasmo desapareció.
Al comentarlo con Juan éste también se dio cuenta que no podría convertirse en un «oportunista» que «lucra» (gana dinero) con las necesidades y deseos ajenos.
El proyecto fue archivado y el lunes volvieron a sus respectivos trabajos. Se felicitaron por no haber avanzado en la idea y por todas las demás cosas que pasaron aquel lluvioso fin de semana en el hotel campestre.
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