martes, 5 de febrero de 2008

Neurotransmisores – Gragea Nº 40

Se le oye decir a alguien: «Me va mal por culpa de...» y luego viene la lista de culpables: el gobierno, el empleador, el sindicato, la crisis, la esposa derrochona, el hijo haragán, los familiares pedigüeños, etc., etc.

Esta culpabilidad puede ser verdadera pero nótese que todos los posibles culpables siempre están fuera del control del quejoso. Eso le permite dos cosas: No hacerse cargo de lo que le pasa y segundo (y acá va lo novedoso) asegurarse de que nada cambiará, puesto que el que se queja no tiene control sobre los responsables.

Las personas disfrutamos de algunos placeres que son secretos y que a veces ni el mismo gozador sabe que lo disfruta, pero se puede deducir que lo está pasando muy bien por la poco creíble incapacidad que demuestra para cambiar su situación.

Esta gragea tiene por objetivo señalar algo que suele estar oculto detrás de lo obvio. Lo obvio es que si alguien tiene un presupuesto familiar deficitario, la pequeñez salarial parece ser la única causa de sus lamentaciones, sin embargo detrás puede estar el esfuerzo que inconcientemente hace el quejoso por no cambiar nada.

lunes, 4 de febrero de 2008

Neurotransmisores – Gragea Nº 39

Ser previsor implica no convertirse en enemigo de sí mismo.

Ejemplo 1: Tengo que sacar de acá este televisor que pesa 18 kilos. Lo voy a poner arriba de la máquina de coser que casi no se usa. Abrazo el televisor, y con gran esfuerzo lo cargo hasta el dormitorio donde está la susodicha máquina de coser. Llego a ella y observo con cierto desaliento que está llena de libros. ¿Qué hago ahora con este maldito televisor que ya parece pesar 25 kilos? ¿Dónde lo apoyo ¡que ya no aguanto más!?

Ejemplo 2: Amenazaré a mi empleador con que si no me sube el sueldo, renuncio. ¿Tengo ya otra fuente de ingresos? ¿Poseo ahorros suficientes para solventar mis gastos mientras no tenga un nuevo salario? ¿Habrá otras formas de pedir un ajuste en lo que mi empleador me paga o elijo la primera que se me ocurre?

Ejemplo 3: Si no me muero antes, llegará un momento en mi vida en el que no tendré ganas de trabajar. ¿De qué viviré entonces? ¿Integro algún seguro de vejez? ¿Poseo ahorros suficientes? ¿Dependeré de la lástima que otros me tengan? ¿Cargarán con mi vida otras personas más jóvenes?

domingo, 3 de febrero de 2008

Neurotransmisores – Gragea Nº 38

El tiempo que uno se toma en elegir dónde guardar algo es inversamente proporcional al tiempo que uno deberá tomarse para encontrarlo.

Por ejemplo: la garantía de un nuevo televisor deberá guardarse donde se guardan todas las garantías, pero si no existiera este lugar, habría que guardarlo donde se guardan todas las facturas, pero si no existiera este lugar, habría que guardarlo en algún lugar visible del propio televisor o, en su defecto, pegarle una pequeña etiqueta que diga: «La garantía está en el cajón derecho del aparador de la cocina.»

De no tomarnos estas pequeñas molestias el mismo día en que tomamos la trascendente decisión sobre dónde guardarla, luego perderemos mucho tiempo buscándola o, directamente, daremos por perdida a la referida garantía (junto con todos sus derechos a reclamarle al fabricante).

Conclusión: Si uno gasta menos del tiempo suficiente para tomar una decisión luego gastará más del tiempo suficiente para enmendar las consecuencias.

sábado, 2 de febrero de 2008

Lechuga a las brasas

Mi hija salió a cenar conmigo después de no vernos desde que falleció su madre. Las relaciones habían quedado muy tensas por un increíble mal entendido que no viene al caso que yo cuente ahora. Quizás otro día con más tiempo y otro contexto.

Es una mujer. Es una niña alta, de rostro pequeñito y nariz aún más pequeña, con el pelo rebelde a lo Mafalda, sus deditos flacos y tamborileantes a lo «que lento que sos papá», y ese «no» que alguna vez se estacionó en sus labios como si le hubiesen robado las cuatro ruedas.

Naturalmente que la invité a una parrillada típica de nuestra ciudad de Montevideo y una vez más todo se repite: ella es vegetariana. Aquella leona ahora es una gacela.

¡Qué le pasó a mi chiquita omnívora que ahora se cruzó para la vereda de los herbívoros!

Hablando de plantas, asocio para decir que «los jóvenes son pasto de las modas» y me inclino a pensar que las modas son funcionales al sistema.

Siempre pensé que las dificultades mundiales para aprender matemáticas tiene como causa que a los gobernantes les conviene gobernar gente que no razone. La hipocondría que padecemos respecto a los rayos solares, a la comida chatarra, al cigarrillo, es funcional a la necesidad que tienen los gobernantes de que los gobernados seamos temerosos. Ahora pienso que el creciente número de no-carnívoros está propiciando un descenso en la agresividad de los gobernados, para que no protesten, para que no se quejen, para que sólo pasten y eventualmente rumien, pero que la capacidad de pelear por el sustento como cualquier mamífero superior y de caninos desgarradores, se vaya atrofiando hasta que seamos todos una inmensa majada de personas depredables, como coto de caza de unos pocos gobernadores de rapiña.

Para nada supongo que este fenómeno esté siendo organizado por alguien. Nadie tiene como estrategia este desenlace que yo imagino. Se va dando sólo. Cada vez más personas abandonan la estresante agresividad y lo manifiestan por ejemplo, con su dieta pacífica y típica de las especies que están muy abajo en la cadena alimentaria.

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viernes, 1 de febrero de 2008

Neurotransmisores – Gragea Nº 37

A medida que ciertas tecnologías acortan algunos procesos, nuestra noción de tiempo va cambiando a la baja.

Mejor dicho: Si antes una gripe se curaba con una semana de reposo mientras que viajar de Europa a América tomaba 15 días, hoy que logramos hacer ese recorrido en medio día, nos parece que la gripe no termina más de irse.

Se podría decir también: el aumento de comodidades nos malacostumbran y perdemos tolerancia ante situaciones que antes tolerábamos de buen grado.

jueves, 31 de enero de 2008

Neurotransmisores - Gragea Nº 36

Los jefes que abusan dando órdenes, en el fondo sienten que los subalternos son su mamá.

O sea: Lo que se muestra como un hombre recio no es más que un niño grande que repite los berrinches que le dieron resultado cuando era un pequeño malcriado y caprichoso.

También puede ser que los que viven imponiendo que le hagan esto o esto otro, no sepan hacer prácticamente nada... cosa muy frecuente entre los jefes.

miércoles, 30 de enero de 2008

Neurotransmisores - Gragea Nº 35

Cuando se acusa a alguien por conjunción del interés público y el privado, se quiere decir que una misma persona tomó decisiones gubernamentales movido por su interés personal.

Ejemplo 1: Un rico terrateniente es designado Ministro de Agricultura y luego se observa que está usando el cargo para beneficio propio.

Ejemplo 2: La directora de un organismo del estado hace compras directas en la empresa de su hijo.

Ejemplo 3: Un guerrillero que fue reprimido por el ejército luego llega al gobierno y reinterpreta la legalidad de aquella represión.

Ejemplo 4: A un juez le toca dictaminar sobre la condena a alguien que perjudicó a un ser querido suyo.