viernes, 15 de marzo de 2013

El ‘maldito dinero’ nos hace responsables




El dinero es «maldito» porque me convierte en el único culpable de mis molestias y frustraciones.  Me hace responsable de mi infelicidad.

El dinero suele ser la causa principal de nuestro malestar, insatisfacción, frustración.

Lo que no siempre encontramos en la web es el fundamento de esta afirmación tan popular.

¿Por qué tanta gente habla del «maldito dinero»?

Propongo una hipótesis, de orientación psicoanalítica, que podría ser aceptable para algunos lectores.

Recibo dinero por mi trabajo.

Al recibirlo, quedo expuesto al compromiso, a la responsabilidad, al trabajo adicional, de utilizarlo para atender mis necesidades y deseos.

Es decir que, si me pagan con dinero, queda a mi cargo la elección de mis compras, deberé determinar qué comprar para satisfacer mis necesidades y deseos.

Si no me pagaran con dinero el empleador tendría que hacerse cargo de darme lo que necesito para cancelar mis necesidades y deseos. Él tendría que estudiar mi caso concreto y darse cuenta que yo, Fernando Mieres, necesito ciertas hortalizas, un poco de carne de vaca, determinada cantidad de productos lácteos, dos pantalones, cinco camisas, cinco juegos de ropa interior, dos pares de zapatos, comics, periódicos, pagar las facturas del combustible para cocinar y regular la temperatura de mi casa, entregarme entradas para el cine, el teatro y espectáculos deportivos.

¿Qué lograría si mi empleador me pagara con bienes y servicios en lugar de darme el dinero para que me encargue de hacer las compras y los pagos?

Lograría que mi malestar existencial tuviera a un solo responsale: el empleador. A él debería acusar de que no esté completamente conforme día tras día.

El dinero se convierte en «maldito» porque es permutable por cualquier bien o servicio. Al tenerlo me convierto en el único culpable de mis molestias y frustraciones.  Me hace responsable de mi infelicidad.

(Este es el Artículo Nº 1.820)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi caso el dinero no es la primer causa de malestar, insatisfacción, frustración. En ese lugar ha estado la salud.

Gabriela dijo...

No se me hace cuesta arriba decidir como gastaré mi dinero.

Marcia dijo...

Somos responsables de cómo gastar nuestro dinero, pero no de nuestra infelicidad. No creo en el libre albedrío.