domingo, 31 de mayo de 2009

Lo material está primero

En un artículo pasado (La ética como ciencia rentable ) comentaba con ustedes que la palabra ética proviene de ethos que en griego quiere decir «costumbre».

Las costumbres que tienen los pueblos y las personas constituyen en conjunto de prácticas que consideran más convenientes.

Es la evaluación de «conveniencia» lo que no parece tan sencillo porque acá aparecen datos objetivos y subjetivos.

Con los objetivos no hay muchas dudas: tener más confort, esforzarse menos, disminuir la incertidumbre. Pero con los subjetivos hay muchas dudas porque en ese plano nos guiamos por creencias, ilusiones, prejuicios, supersticiones.

Me animaría a decirles que son los datos subjetivos los que más influyen en las costumbres.

A pesar de que el sentido común dice que lo mejor es guiarse por los datos objetivos (los que se pueden comprobar), a la hora de tomar una resolución tendríamos que asumir que pesan más los afectos, sentimientos, deseos, anhelos, esperanzas, fantasías, promesas, intuiciones.

Por lo tanto: Si usted entendiera que mi descripción de los hechos es correcta y teniendo en cuenta que cancelamos nuestras necesidades vitales con la realidad objetiva (comida, abrigo, vivienda), podría ser beneficioso priorizar la atención de nuestra realidad material y postergar la atención de la realidad no material.

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sábado, 30 de mayo de 2009

El dinero cristiano

El trágico final de Jesús de Nazaret es usado para crear un variado tipo de leyendas. Todas a gusto de quien las inventa.

Aunque esas historias disten mucho de ser reales, quienes creen en ellas organizan toda su vida y escala de valores suponiendo que son verdaderas.

Por lo tanto, lo que realmente importa es lo que alguien pueda creer. La veracidad histórica es secundaria.

Una versión bastante difundida cuenta que Jesús era hijo de Dios, quien fecundó a María milagrosamente (y por eso ella no perdió la virginidad).

Este hijo de Dios predicaría ciertas verdades inspiradas directamente por Dios y luego sería sacrificado como forma de pagar los pecados del ser humano.

Es propio de nuestra especie hacer sacrificios como forma de pago. Hay quienes hacen una promesa: «Si salvo el examen de matemáticas, iré caminando a la iglesia que dista diez kilómetros».

Si un ser humano piensa que existe un Dios que sacrifica a su hijo (Jesús) para salvarlo a él (al ser humano creador de la leyenda), es porque se siente muy amado por el Dios que imagina y además porque tiene un criterio de pago mediante la inmolación, la muerte, el sacrificio.

Les propongo pensar que algunos pobres patológicos podrían serlo porque piensan que Jesús es una forma de dinero que se utilizó para pagar por su salvación (la del pobre patológico que así piensa). Por lo tanto, no puede aceptar el dinero-Jesús y mucho menos usarlo para pagar algo que necesita. Semejante cosa sólo podría hacerla Dios. Emularlo sería una falta de respeto merecedora del peor castigo divino.

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viernes, 29 de mayo de 2009

«¡Qué lindo es ser cristiano!»

Los judíos son personas que llaman la atención y hasta diría que muchos de ellos es lo que pretenden.

Tengo la sensación de que existen pocos judíos pobres y que —por el contrario— más bien son de clase media y alta.

Otra creencia que tengo es que son trabajadores y no rechazan el dinero.

Judas para los cristianos fue un traidor y actualmente existe una competencia entre los católicos y los judíos que se plantea en reconocer o no a Cristo como mesías (sin importar mucho qué quiere decir «mesías»).

Es probable que algunas personas opten por la pobreza para demostrar que no son judíos.

Podría expresarlo de otra forma: En la lucha contra los enemigos de Cristo, algunos trabajan como anti-judíos (rechazando el dinero y el trabajo) por lo cual consideran legítimo que el estado tenga que ayudarlos económicamente (como también se les paga a los militares y policías).

En suma: Tener la conducta opuesta a los judíos (ser pobre y haragán) es una forma militante de defender a Cristo. Es digno ser llamado «cristiano» e indigno ser considerado «un judío» (materialista, anti-Cristo, trabajador).

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jueves, 28 de mayo de 2009

«Me avergüenza trabajar por el vil dinero»

La eficacia de cualquier maquinaria o sistema dependen en gran medida de cómo se logren eliminar o neutralizar los obstáculos que pudieran existir en su funcionamiento.

Un ejemplo en maquinaria: los aviones tienen una forma aerodinámica (parecida a la de los pájaros y peces) para que se neutralice al máximo la oposición al desplazamiento que hace el aire.

Un ejemplo en sistema: Si queremos mejorar la recaudación fiscal, procuremos que la política tributaria sea justa, aceptable, exigible en el momento del mes o del año en que los contribuyentes tienen dinero, que el cálculo sea sencillo, que los formularios sean muy accesibles, que no haya que hacer un gran esfuerzo para efectuar el pago (colas, desplazamientos, riesgos).

Si en un país, colectivo o nación queremos tener una calidad de vida digna, necesitamos del esfuerzo de la mayor cantidad posible de ciudadanos.

Todos sabemos por experiencia qué diferente es trabajar con entusiasmo que con desgano. Con cuánta energía hacemos lo que nos gusta y qué esfuerzo tremendo nos cuesta hacer lo que no tenemos ganas de hacer.

Si en un país, colectivo o nación predomina la creencia, prejuicio o moda de que trabajar es vergonzoso o denigrante, el entusiasmo por producir será casi nulo.

Si en ese país, colectivo o nación predomina la creencia, prejuicio o moda de que el dinero es vil, sucio, pecaminoso, todo lo que esté asociado a él será igualmente condenable.

Por lo tanto: Como en el régimen capitalista en el que vivimos casi todos los hispanoparlantes el trabajo se paga con dinero, si tenemos un sentimiento desfavorable hacia alguno de los dos, estaremos en problemas, pero si lo tenemos hacia los dos, entonces la situación no podría ser más grave.

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miércoles, 27 de mayo de 2009

Le ética como ciencia rentable

En dos artículos recientes (1) comento con ustedes que para muchas personas bueno es aquello que prefieren y malo es lo que no prefieren. Estas personas están aisladas de la realidad porque la interpretan a su antojo. Imaginan que las cosas están hechas y funcionan a su imagen y semejanza.

La ética es una parte de la filosofía que estudia cuál es la conducta adecuada de acuerdo a cómo la realidad es percibida por muchas personas de reconocida independencia de criterio, esto es, que no se dejan engañar con que la realidad es como a ellos les gustaría que fuera.

Por supuesto que la ética no es una ciencia exacta, pero tiene el respaldo de varios siglos de estudio, de acuerdo, de coincidencia y sobre todo de resultados: los preceptos éticos de las ideologías más antiguas han guiado exitosamente a muchas generaciones.

El reconocimiento a los pensadores más famosos obedece a que han podido describir con mayor acierto cómo es la conducta que ha dado mejores resultados a lo largo de la historia.

La palabra ética proviene del griego (ethos) y significa «costumbre».

En el ambiente empresarial —donde se está permanentemente estudiando cómo mejorar los resultados de sus actividades—, le han dado un nombre diferente: análisis de las mejores prácticas. Es sólo un cambio de nombre porque consiste en lo mismo: observar y describir objetivamente qué conducta es más beneficiosa. Ética pura.

(1) – Si no me gusta entonces es malo y La realidad me obedece

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martes, 26 de mayo de 2009

La segunda niñez

Lo que importa es ser feliz, estar contento, conforme, satisfecho, alegre, de buen ánimo, sin tristeza, sin dolor, sin angustia, sin culpa.

Por lo que nuestra memoria puede evocar, todo esto estuvo en nuestra niñez. Esto es lo que preferimos recordar. Los malos momentos de la niñez casi nadie los recuerda (¡por suerte!).

En ese momento de nuestras vidas tenemos una madre generosa y rica, con glándulas mamarias repletas de rica leche que nos calma el dolor del hambre y nos da sueño para que podamos dormir pacíficamente.

En ese momento de nuestras vidas tenemos un padre grande y poderoso, que nos cuida de todo lo malo que nos pueda pasar. Si somos obedientes y tenemos buena conducta, él siempre estará de nuestro lado para protegernos.

Pasan los años, la deliciosa niñez queda atrás, la extrañamos, tenemos nostalgia de ella pero algo maravilloso ocurre en nuestras vidas.

Descubrimos que aquella madre rica y generosa está representada por una iglesia llena de oro, colores, luces, lujo y estatuas de hombres y mujeres con cara de sufrimiento o con mirada bondadosa y gestos de paz.

Nos hablan de que tenemos un padre celestial que vive en esa madre-iglesia. Él es grande y poderoso, nos cuida de todo lo malo si somos obedientes y tenemos buena conducta.

El papá Dios y la mamá Iglesia me dicen que tengo que darles todo lo que pueda, que no debo tener ambiciones materiales, que no me querrán si me convierto en rico.

Todo esto me permite vivir nuevamente como cuando era un niño feliz, alegre, sin angustia y sin culpas. Si soy un adulto pobre, podré revivir los dulces tiempos de la niñez.

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lunes, 25 de mayo de 2009

Pasaporte a la eternidad

Las religiones son un fenómeno que no puede menospreciarse a la hora de buscar formas de aumentar nuestra calidad de vida en el plano material. Si existieran sindicatos de neuróticos tampoco podríamos olvidarlos. Las religiones existen y su presencia influye en el funcionamiento de cualquier sociedad.

Por otro lado, estar o no de acuerdo con una creencia es algo tan personal como cualquier gusto o preferencia (gastronómica, musical, literaria), siempre y cuando la satisfacción de esos deseos no perjudiquen el bienestar ajeno.

Por ejemplo, si los hispanoparlantes de América y Europa vivimos en economías capitalistas donde predominan las creencias católicas, ahí tenemos un problema porque el capitalismo nos da bienestar en un régimen de competencia y afán de lucro mientras que el catolicismo nos amenaza con que la vida eterna será terrible si tenemos éxitos económicos.

No les sucede lo mismo a los capitalistas del primer mundo donde las mismas economías capitalistas se asociaron con religiones protestantes.

Éstos creen que la salvación divina será para unos pocos y que los demás serán condenados. Sin embargo, como si fuera un trascendido, un rumor que se escapó de quienes saben las intenciones de Dios (religiosos protestantes), la riqueza terrenal sería una señal «no oficial» de estar entre los privilegiados con la salvación eterna.

Esta es una explicación creíble de por qué en el primer mundo viven mejor que los del tercer mundo. Ellos tienen una creencia religiosa que los beneficia y nosotros tenemos una creencia religiosa que nos perjudica. ¡Vaya si será importante el fenómeno religioso!

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