viernes, 19 de septiembre de 2008

La resistencia al cambio

Solemos quejarnos de la resistencia al cambio que se observa en los seres humanos.

Cada vez que alguien propone introducir modificaciones en nuestra sociedad —porque entiende que eso evitará molestias o aumentará nuestra calidad de vida—, no tardan en aparecer los opositores alegando sobre la inconveniencia, sobre la inoportunidad, sobre cómo los patrocinadores del cambio sólo quieren beneficiarse ellos engañando a los demás que son ingenuos, buenos, pacíficos, crédulos.

El metabolismo de todos los seres vivos interactúa fuertemente con el medio y cada modificación de éste le impone un esfuerzo proporcional a la profundidad y rapidez del cambio.

En nuestra especie, el esfuerzo para realizar la adaptación produce un consumo de energía, molestias, incertidumbre, angustia.

Podría asegurar sin temor a equivocarme que todo cambio genera una resistencia natural, esperable, normal, inevitable. Por tanto criticar la resistencia al cambio de los seres humanos es injusto y pone en evidencia que el criticón no está informado sobre su propia condición natural.

Cuando alguien está molesto porque los recursos económicos a los que accede son escasos, también padecerá una resistencia al cambio si se propone mejorar. Mudarse a otra clase socio-económica le demandará más consumo de energía, molestias, incertidumbre y angustia.

La resistencia al cambio también funciona cuando ese cambio es muy deseado (por ejemplo, casarse, tener un hijo, cambiar de trabajo, etc.)

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19 comentarios:

marcel dijo...

Venía muy contento acercándose el día de mi casamiento y ese día me atacó una ola de arrepentimiento que me hizo pasar mal-mal.

Enrique Paz dijo...

Yo no tolero ni los cambios de estación. Quiero tener mucho dinero para pasar siempre en verano en la parte del planeta que sea.

Yolanda Errazquin dijo...

Condenar la resistencia al cambio es de las tantas injusticias que los seres humanos comentemos con los seres humanos. Vivimos en plena barbarie pero no lo asumimos (tampoco).

Clemente dijo...

Tengo resistencia al NO cambio de pareja.

Pluta dijo...

Me cae mal la actitud del perro. Es como arrogante, soberbio ¿qué se cree? Debe ser un insoportable. La perra ya está poniendo cara de resignación. Mal pronóstico!!

Roxana dijo...

Tranquila Pluta. Mira que ella es una bruja y él es un pobre infeliz que cuando dé el sí caerá en un infierno. Te lo aseguro porque sé de brujas por experiencia propia. Es más: estoy por poner una academia para ingenuas. ¿Te inscribirías?

Siro Gimena dijo...

Concluyo de este artículo que tienen más posibilidades de no padecer la pobreza patológica aquellos que mejor resistan los cambios.

de Troya dijo...

A mí me pasa todo lo contrario. Amo los cambios. Ante todo cambio vislumbro esperanzas desmedidas. Siempre pienso que los cambios radicales van a ser para bien. En general me equivoco, porque en realidad es muy difícil cambiar.

estela herrera dijo...

A mi también me cuesta cambiar y me engaño creyendo que los cambios superficiales son en realidad cambios profundos.

la ameba dijo...

Me adapto rápidamente a los cambios y muy lentamente a lo estable. No echo raíz.

natalia dijo...

La perrita es una dulce pero él está para las cámaras.

eduardo puentes dijo...

Prefiero mudarme de casa que de clase socioeconómica. Ese sí que es un cambio en serio, por todo lo que implica.

evangelina dijo...

Al tiempo que aumenta la edad, una va aprendiendo a vivir de determinada forma y sería insensato provocar cambios que sólo traerán molestias. Lo difícil para mí es darme cuenta de cuándo los cambios en realidad me favorecerán.

adriana maeso dijo...

En más de un casamiento he visto al novio mamarse hasta las patas, quedarse dormido, y la novia, como en otro mundo, riéndose y sacándose fotos.

rosana del parque dijo...

Uno de los problemas con el embarazo adolescente es que muchas veces lo que desean es ser mujeres pero no madres. Al pibito lo termina criando la abuela.

ulises dutra dijo...

A menudo los jóvenes, cuando son sanos, desean el cambio para acceder al poder. Ahí es que se encuentran con los adultos que como es natural y sano también, no quieren ceder su lugar. Es un conflicto eterno.

noemí luzardo dijo...

entonces los políticos, para ganar las elecciones tendrían que asegurar una y otra vez que no van a cambiar nada.

gustavo copelmaier dijo...

Del útero al aire, de la niñez a la juventud y de ahí a la adultez y a la vejez. Todo cuesta mucho.

literal dijo...

Para cambiar el metabolismo hay que hacer mucho ejercicio.