viernes, 19 de diciembre de 2008

El miedo a lo desconocido

La ignorancia es una condición de gran valor para quienes cuentan con ella. Tiene mala fama pero es imprescindible para que ciertas cosas sucedan.

Por ejemplo, todas las personas que creen en Dios están obligadas a no entender algunas ideas. Por ejemplo, deben desconocer por qué Dios permite que una madre que está amamantando a su niño, se enferme, lo contagie, y sucedan una serie de tragedias incompatibles con la bondad y la omnipotencia de ese Dios.

Los sacerdotes necesitan que esto sea así porque si todos entendieran fácilmente los actos de fe inherentes a la religiosidad, entonces ellos estarían desocupados.

De forma similar es necesario que una mayoría de ciudadanos no entienda qué es el dinero para que los banqueros y ciertos privilegiados con ese conocimiento puedan continuar ejerciendo el control de una mayoría felizmente ignorante.

La comparación con el fenómeno religioso no es casual. Usted y yo tenemos que tener fe en que esos papelitos (billetes) o esos trozos de metal (monedas) tendrán valor de cambio si pretendemos canjearlos por lo necesario (comida, vestimenta, etc.).

El por qué esos pequeños objetos (billetes y monedas) tienen valor de cambio suele ser tan poco entendible como la causa por la que un Dios bueno y poderoso, permite (¡o decide!) que un ser humano sufra un dolor que se parece tanto a una condena injusta porque nada malo hizo para merecerlo.

Los misterios de la religión nos vuelven temerosos de Dios porque no sabemos bien qué hacer para que no nos castigue como a esa pobre madre. Los misterios sobre el dinero nos vuelven temerosos de él, de quienes lo poseen en abundancia, de quienes pueden influir sobre su valor, de quienes pueden falsificarlo y en general, temerosos de un grupo de personas desconocidas.

Este temor que surge de la ignorancia nos vuelve inseguros, débiles, frágiles, es decir: fácilmente gobernables y explotables.

●●●

17 comentarios:

Carla Monteagudo dijo...

No solo hay que desconocer los designios de Dios para mantener la fuente de trabajo de los sacerdotes. Dios es un ente misterioso por definición.

Adelina Santelmo dijo...

El temor es útil a varios. Lo intuyo aunque no sabría explicarlo en detalle.

Ignacio dijo...

Fuera del cine, la sociedad es una selva.

Evaristo D'Andrea dijo...

La confusión surge porque hay cosas del dinero que realmente no pueden saberse y aparecen personas que nos hacen creen que ellos sí saben y uno les cree. No hay que creerles y PUNTO.

ágata dijo...

Como Dios es infinitamente sabio, no puede ser entendido por alguien limitadamente sabio como el ser humano. Esa es la explicación. Lo de los curas no me lo creo.

Amilcar dijo...

Detrás del dinero está lo que los demás piensan de él. Por ejemplo, cuánto vale mi trabajo como informático? REalmente no lo sé y eso es un problema para mí. Si lo será!

Camelia dijo...

El miedo nos vuelve menos protestones, más himillables, más perros hambrientos. El miedo es una anemia (yo tuve). Uno no puede ni con los pies. Todo nos da palpitaciones y nos cansamos enseguida.

Selva Bravo dijo...

No es fácil para los que mandan tampoco porque un pueblo ignorante es un pueblo inútil.

Anónimo dijo...

También hay ignorantes que no creen en Dios. Lo malo sería la ignorancia, la actitud del hombre ante la vida, el pretender recibir sin dar nada a cambio.

delia luzardo dijo...

No sé comportarme ante el dinero. Me intimida, trato de sacármelo de encima gastando en cosas inútiles.

emiliano del monte dijo...

El conocimiento es poder. Eso está claro ¿pero con el dinero qué tenemos que hacer? ¿estudiar todos economía?

eduardo arozpide dijo...

No podemos saber que recorrido hizo un billete. Pudo servir para pagar trabajo pero también droga, coimas y delitos en general.

grafito paredes dijo...

La religión trata de justificar porqué algunos nacen en cuna de oro.

mariela luongo dijo...

Me parece bastante lógico temer a quienes poseen el poder del dinero. Dicen que el dinero compra cualquier cosa.

rocío dijo...

Es preferible creer que somos víctimas de un castigo de dios a tener que aceptar que la desgracia nos cayó sin motivo alguno.

vladimir dijo...

Si sacó el Gordo de Fin de Año, primero tiro cuhetes y después no sé que hago!!

daniel boom dijo...

Cuando las vacas se dan cuenta que van para el matadero, se estresan y la carne no es tan buena. Para que las vacas sean ignorantes de su muerte y su carne sea más rica, deberíamos tener cazadores en las estancias.