
Uno de los rubros de primera necesidad suele ser la que corresponde a la medicina pre-paga, mutual, sistema de salud o mutualista (según los países).
Muchas personas creen (me animaría a decir que una mayoría) que el ser humano es una suma de cuerpo más espíritu. El cuerpo es la parte mortal mientras que el espíritu es la parte inmortal. Cuando hablo de espíritu estoy refiriéndome también a la psiquis.
En esta idea, es coherente entonces que le asignemos una gran prioridad a los gastos correspondientes a la conservación de la salud corporal y que dejemos para los últimos lugares el cuidado de la salud psíquica.
El razonamiento es por demás correcto si consideramos que primero debemos atender a la parte mortal (el cuerpo que atiende la medicina) y que lo inmortal (la psiquis que atienden los psicólogos) no merece prácticamente ningún tipo de mantenimiento.
Valdría la pena repensar esta creencia en el alma-espíritu-psiquis inmortal, aunque no estaría de más considerar también de qué manera interactúan los aspectos psíquicos con los físicos como para ser mutuamente dependientes: Sin cuerpo no hay psiquis y también una psiquis que funciona mal disminuye dramáticamente la calidad de vida.
No faltarán quienes también hablen de cuantas enfermedades físicas son en realidad psicosomáticas, pero mejor no agreguemos nuevos temas a un asunto que de por sí es bastante complejo.
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