sábado, 19 de julio de 2008

¿Con mi primita sí?

¿Alguna vez se preguntó por qué no puede tener relaciones sexuales con sus familiares en primer grado (padres, hermanos, etc.)?

Yo sí me lo pregunté y la primera respuesta que recibí fue errónea: Porque la descendencia tendrá taras genéticas (mongolismo, idiocia, etc.). NO ES CIERTO.

Últimamente obtuve de un famoso antropólogo (Claude Levi-Strauss) una explicación más creíble: Cada tribu reservaba a las mujeres para que se unieran a los varones de alguna tribu vecina para establecer vínculos de parentesco que evitaran los conflictos y para propiciar las alianzas de cooperación.

Para reforzar esta estrategia pacificadora y productiva se creó el tabú del incesto que consiste en imaginar consecuencias terribles para los transgresores. Los hechos demuestran que este método de instalar miedo en la mente de los ciudadanos es bastante eficaz porque los casos de incesto son relativamente pocos.

En suma: Para lograr la paz y la cooperación productiva se apeló a generar una exclusión cuyo lema sería: Las mujeres de esta tribu quedan excluidas (prohibidas) para los varones de esta misma tribu y habilitadas para los varones de cualquier otra tribu.

Me pregunto ahora si no sucederá algo parecido con el alimento. Imaginen algo así: Para lograr la paz y la cooperación productiva se apeló a generar una exclusión cuyo lema sería: Cierto grupo de personas del planeta (los pobres) tendrán un acceso restringido a los bienes del planeta al solo efecto de apaciguar la agresividad del resto aumentándole la asignación que recibe.

Usted puede alegar que la pacificación y la cooperación no se han logrado porque siempre existe algún conflicto o gesto de mezquindad entre los pueblos, pero debemos reconocer a su vez que prohibiendo el incesto tampoco se ha logrado que el planeta sea un paraíso. El asunto está en evaluar cómo sería nuestra situación si no existieran ni la prohibición del incesto ni la injusticia distributiva.

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12 comentarios:

Anónimo dijo...

Soñé muchas veces que hacía el amor con mi padre. Fue horrible.

jazmin dijo...

¿En qué libro ese antropólogo explica lo de las tribus?

romina dijo...

Las mujeres acá aparecen como objetos que se intercambian. Qué machista ese autor que ud menciona.

hachero dijo...

Algún motivo fuerte debe existir para que existan clases sociales con diferentes niveles de riqueza, porque me parece que esta injusticia tiene miles de años.

aurora dijo...

Qué poco se habla del incesto! Sólo se menciona en la crónica roja pero nunca en artículos de difusión científica.

honorio dijo...

No conocí a mi madre porque murió cuando era muy pequeño pero la nueva esposa de mi padre me tiene realmente caliente y no me paro de masturbarme y sentirme un monstruo. Vivo en un infierno.

gladis dijo...

Se habla mucho de la violencia doméstica pero los medios de comunicación dedican mucho espacio a informarmos sobre cosas a las que les tenemos que temer. Hasta los PowerPoints que recibimos de nuestros amigos vienen cargados de advertencias.

ildefonso dijo...

A mi me parece que el problema está en usar la idea de "injusticia distributiva". Si nosotros nos sacáramos de la cabeza de que las personas somos diferentes también en eso, no nos sentiríamos tan motivados para tratar de reparar algo que no está mal. Es como si existiera un blog que se llamara "estaturapsi", "fealdadpsi", "estupidezpsi".

karen dijo...

Apoyo la idea de Ildefonso, pero ahroa que él lo dijo. Antes no se me había ocurrido verlo así. Te mango un beso Ilde.

natacha dijo...

En mi casa sucede lo mismo. Yo cedo parte de lo que me tocaría porque mi hermano es peleador y si me ve recibiendo menos que él me deja tranquila que es lo único que me importa. Ya vendrán tiempos mejores. Ojalá encuentre algún día un compañero que pueda ser más igualitario y este hermano pueda desaparecer de mi horizonte.

german dijo...

Con su criterio entonces también son necesarios los terremotos, los incendios, los huracanes.

bonifacio dijo...

Todos mi pecados más pesados son imaginarios e incestuosos. Tengo el infierno asegurado porque no puedo confesarle a nadie mis pecados.