lunes, 4 de agosto de 2008

Comprar es sedante

El burro persigue la zanahoria y sin darse cuenta mueve el carro. Nunca deja de perseguirla porque la zanahoria está atada al mismo pero no lo sabe. Esta equivocación del burro permite que el carro siempre tenga quien lo mueva.

El ser humano persigue sentirse satisfecho definitivamente. Nunca interrumpe ese intento porque la sensación de estar incompleto está en su naturaleza. Esta equivocación del ser humano permite que la vida nunca se detenga.

El fenómeno se muestra de varias formas. Una de ella es la envidia (sobre la que ya estuve escribiendo hace un par de días en Odio tu felicidad.

La energía vital que genera la envida es en forma de odio, deseo de robar, deseo de matar al que nos la provoca, obtener lo que esa persona tiene que nos produce envidia.

Por ejemplo, las familias de mi hermano mayor y la mía son bastante similares, pero ahora él cambió de auto y lo veo tan feliz que siento odio por su adquisición, desearía apoderarme de su nuevo coche, lo mataría para no tener que ver como lo disfruta, averiguaré cómo hago para cambiar el mío por uno igual o mejor que el suyo.

Ésta última es la solución más civilizada y es precisamente la que sugiere la publicidad cuando me muestra cómo existen personas que no se sienten incompletas e infelices como yo gracias a que han adquirido el último modelo del auto marca XX.

Seguramente mi hermano no ha llegado a la felicidad definitiva ni tampoco llegaré yo cuando me endeude por varios años para cambiar de auto, sin embargo el sentimiento de envidia que me provocó la publicidad (o mi hermano), generaron un monto de energía que me mantiene vital ... igual que al burro con su zanahoria inalcanzable.

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21 comentarios:

claudio dijo...

Mi problema es mucho más grave. Se la tenían bien calladito y cuando quisimos acordar nos llegó la llamada fatídica: Los esperamos el sábado a la inauguración. No traigan nada que nosotros ponemos todo. Sólo vengan ustedes con mucha hambre y sed de buen vino. Anota la dirección...

Mi hermano CONSTRUYÓ una casa hermosa y nadie sabía nada. No sé dónde meterme!

silvia dijo...

La celulitis es lucifer.

tulio dijo...

O sea que entre el burro y yo casi no hay diferencia? Me alegro porque siempre les envidié la verga.

patricia cesare dijo...

La naturaleza es sabia Tulio. Tu envidias ese pene porque no lo tienes pero no envidias esa inteligencia porque sí la tienes. ¿Cuántas de nosotras desearíamos a un burro con gran pene?

No has pensado en todo Tulio. Dedícale más tiempo. Seguro que puedes (¿o no?)

luis dijo...

Si se pudiera prohibir la envidia por decreto, la fuerza de ese dolor se volvería contra nosotros mismos.

gastón dijo...

El ser humano no se equivoca, está desde todo punto de vista incompleto.

Mª Eugenia dijo...

¿Qué es la envidia sana?

paty dijo...

Si me permitís que te responda Euge, la envidia sana es la que reconocemos. Me parece que cuando no queremos reconocer nuestra envidia ahí se vuelve en contra nuestra.

helen dijo...

Nunca encontré demasiada diferencia entre los celos y la envidia, pero se da algo curioso, no sé por qué. A los hombres les cuesta más reconocer los celos que la envidia y a las mujeres al revés.

augusto dijo...

Si quieres que tu vecino emprolije su casa porque las cucarachas se vienen para la tuya, hacele un lavado de cara a tu casa. Eso va a tentar al vecino a no ser menos.

libertad dijo...

Somos tan mezquinos que la alegría del otro nos puede llegar a producir rabia, tristesa, envidia o celos.

graciela dijo...

Estoy de acuerdo con Libertad pero por experiencia digo que a veces la alegría del otro se siente casi como propia. Cuando pasa eso no sé a qué se debe el milagro, pero a veces pasa.

mariela dijo...

Algunas mujeres intelectuales dicen que no ven "Bailando por un sueño" de Tinelli por un montón de razones, todas muy serias. Yo sospecho que en el fondo lo que les pasa es que se mueren de envidia cuando ven mujeres tan hermosas y de celos cuando ven la cara del marido.

manuela dijo...

Tengo una niña de 4 años y un bebé de 3 meses. Ayer descubrí a mi niña tratando de ahorcar a su hermanito. Cuando la sorprendí instintivamente grité. Ella me miró muy fresca y con toda su dulzura me dijo "estaba haciéndole cosquillas, mamita"

andrea dijo...

Siempre creo que si hago 2 hs de musculación todos los días voy a tener el cuerpo de la prostituta que para en la esquina.

plutarco dijo...

Lo malo de la envidia es todo lo que duele.

martín dijo...

Hay gente que se enferma tanto de celos que termina arruinando su vida.

la definitoria dijo...

La envidia es el motor del capitalismo.

el poeta dijo...

Si no fuera por los protestantes la comunidad cristiana se vería sumergida en una intensa apatía.

isabel dijo...

Lo que dice el Poeta me da una punta para pensar porque se odia tanto a los judíos. Es la vendita envidia. Ellos saben ser religiosos y ordenados pero no por eso se castran frente al dinero.

laura dijo...

No me gusta que la publicidad me haga creer que algún día estaré completa.