sábado, 22 de noviembre de 2008

Estrellas y estrellados

Jennifer López y Benicio del Toro son dos hermosos ejemplares de nuestra especie que están siendo ilimitadamente solicitados por su belleza física y sus aptitudes actorales.

Éstas —y otras— estrellas son las que nos confirman la creencia en que es posible recibir todo ese amor que anhelamos.

Una vez confirmada nuestra creencia en que es posible ser infinitamente amados, pasamos al mundo real y observamos que nuestras reservas se están agotando porque no paramos de consumir alimentos, luz, teléfono, artículos de limpieza, etc.

Reconocer que aún no ha llegado nuestro momento de ser mantenidos por alguien para quien somos imprescindibles es algo muy doloroso. Es como si la sociedad entera —nuestros semejantes—, nos despreciaran, nos ignoraran, nos trataran con una indiferencia homicida.

Cuando nos resignamos a que las cosas son así —al menos por ahora—, compramos el diario y salimos a buscar compradores de lo que tenemos para vender: espíritu de colaboración, actitud servicial, humildad, modestia, puntualidad, perfil bajo, simpatía, honestidad, buen humor, productividad.

El dolor (herida narcisista) de tener que caer en esta situación puede llevarnos inclusive a pensar si será cierto que las cosas siempre fueron tan fáciles para Jennifer y Benicio o —por el contrario— alguna vez habrán tenido que empezar de abajo como lo estamos haciendo nosotros.

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18 comentarios:

Raquel Valdivia dijo...

Lo de Jennifer es una moda pasajera. Hace un tiempo que venimos admirando los mejores culos y ella posee uno de los mejores.

Selene dijo...

De acuerdo Raquel, vivimos en una época gay. Lo único que tenemos iguales es el pompis y es lo único que admiramos.

Pamela Sismondi dijo...

Benicio es impresionante, es como magnético. Me gusta tanto que me daría miedo que se me acercara.

Esteban Fuica dijo...

Uno nunca sabe qué hay de cierto en las biografías que se muestran en la tele o en las revistas porque todos quieren vender y nos dicen lo que queremos que nos digan. Para mí que es gente con una suerte loca y que no tienen que pasar por los calvarios que pasamos los demás mortales. Así de fácil.

Graciana Pereda dijo...

Consumo muchas audiciones de chimentos porque la mala suerte de mis ídolos me trae paz, me deja contenta.

Doris Panucio dijo...

Está equivocado licenciado, Jennifer está casada con Marc Anthony y no con Benicio.

arantxa dijo...

Estos ídolos valen lo que pesan en oro. A mi me alegran la existencia porque me hacen soñar, me hacen creer que otra realidad es posible. Son como una anestesia para la vía crucis.

Marcel Monteagudo dijo...

Estos tipos tienen mucho éxito pero se de buena fuente que pasan una vida de mierda, así que estamos todos iguales, o casi.

doris helguera dijo...

Mi madre me enseñó algo muy importante:"sé independiente m´hija, que no sea el dinero lo que te ate a otro"

un jefe de recursos humanos dijo...

¿Quiénes son esas personas que tienen todo eso para vender?

luisa hernández dijo...

No entiendo el criterio de Dios para el reparto de la salud, la inteligencia, la belleza, el talento...igual me resigno y creo. Dicen que Él no puede ser apresado por nuestro entendimiento.

eduardo dijo...

Creo que ellos más que amados son admirados y envidiados.

oscar bueno dijo...

Sí, estar sin trabajo es como sentir que nadie te necesita. Nadie te mantiene (retribuye tu trabajo) porque estás demás.

gregorovius dijo...

El mundo del espectáculo genera estrellas inalcanzables, en cambio los grandes de las ciencias y las artes pueden pasar totalmente desapercibidos.

Anónimo dijo...

Nunca pude vivir de mi arte porque siempre quise mantener un perfil bajo.

nuestro querido compañero de trabajo dijo...

Lo que tengo para vender es espíritu de competencia. Mi mejor arma es el serrucho y la adulación mi técnica.

la etrusca dijo...

Estoy en esa edad en que las miradas masculinas dejan de posarse en mis caderas.

el gordo dijo...

No paro de consumir alimentos, así mis reservas no se agotan. Igual no logro ser infinitamente amado, ni reforzando la parrilla de la cama...