miércoles, 26 de noviembre de 2008

«Permuto papel picado por Mercedes Benz nuevo»

La paranoia es una desconfianza reforzada en cuanto a intensidad y duración.

El estado de alerta está presente en cualquier animal que pueda ser atacado y convertido en alimento de otro animal hambriento.

El ser humano no escapa a estas condiciones y por eso el instinto de conservación incluye la desconfianza, el estado de alerta, la precaución, la preocupación.

Como ven, esta descripción de la desconfianza no es muy preocupante. La situación inversa sería la ingenuidad, el descuido, la torpeza.

En la paranoia los valores de la desconfianza están inflamados, tienen más importancia, mayor tamaño y duración. En casos muy extremos, podría incluir una pérdida del principio de realidad, esto es, un delirio de persecución.

El dinero —como ya he mencionado— es un papelito que no vale nada por sí mismo sino por lo que todos creemos (o nos obligan a creer) que vale. Los gobiernos emiten sus billetes y nos obligan a creer en ellos. Se dice que la moneda de ese país es legal y de curso forzoso.

Pues bien, todos tenemos claro que nos pueden obligar a muchas cosas y no tenemos más remedio que obedecer, pero cuando nos imponen una creencia las cosas se complican.

En suma: Muchas personas, en su razonable resistencia a creer por obligación, pueden tener un rechazo inevitable por el dinero ya que ese papelito para ellos no vale realmente lo que el gobierno le dice que vale. Sienten, por ejemplo, que entregar el esfuerzo a cambio de esos hojitas rectangulares, es una burla y por tanto no quieren trabajar sólo para no sentirse estafados.

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22 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas veces nos sentimos estafados porque nuestro trabajo está mal pago, es decir otras personas por la misma tarea en otra empresa cobran el doble. Lo mismo puede ocurrirle a un médico o a un investigador científico: un jugador de football cobra en un año lo que ellos no logran en toda la vida.

Divan dijo...

Los gobiernos no son creíbles. El único que parecía algo serio era el de Estados Unidos y ahí anda tapando agujeros al mejor estilo socialista.

Laura Baccino dijo...

Los que tienen mucho dinero están desesperados como Rico McPato y Mr. Burns. Envilecidos por ese objeto maligno. ¿Cómo no desconfiar de él?

Vivián dijo...

Sueño con vivir en algún lugar donde todos podamos ayudarnos y que no haya cuenta que pagar sino memoria afectiva. Una gallina donada por un pobre vale lo mismo que un ternero donado por un rico.

azucena dijo...

Me gustaría ser más confiada pero me han castigado tanto por ser confiada que ahora pienso que siempre fui crédula, ingenua y bastante estúpida.

Diógenes dijo...

Los gobiernos tienen la maquinita y por eso ellos pueden emitir todo el dinero que se les ocurra, logrando que nuestro esfuerzo valga cada vez menos porque ellos provocaron la inflación.

Carmen Parodi dijo...

Todos criticamos a los gobernantes pero llegado el momento nadie rehusaría si le ofrecieran un cargo. Quizá el motivo está en este poder maravilloso de poder fabricar el dinero que necesitamos para gastar.

Antenor dijo...

Yo le digo a todo el mundo que no quiero ser rico pero me parece que soy un patético mentiroso.

Carla Compte dijo...

En la vida familiar es donde más rinde el esfuerzo que uno pueda hacer porque el dinero es la forma precaria de intercambiar el amor. Yo lo comparo con la diferencia que hay entre comer un pollo asado y pasarle la lengua a una foto del mismo pollo asado.

noemí barrios dijo...

No entiendo el vínculo entre la paranoia y el dinero, que ud. plantea en este artículo.

hernán bastos dijo...

Trabajar 12hs para vivir en forma miserable es una estafa ¡como no!

Anónimo dijo...

Mi dinero sigue un curso forzoso hacia el Casino.

adán dijo...

Mi cosita está como la desconfianza: inflamada, importante, de mayor tamaño y espero que de mayor duración!

chiche dijo...

No todos tenemos Claro, yo por ej. tengo Movistar.

ecuador brasilero dijo...

Hoy hizo tanto calor que trabajando llegó un momento que me sentí estofado!

caperucita dijo...

Abuelita la quedó por no estar en estado de alerta.

alicia dijo...

Me llaman "carne fresca" porque soy ingenua, descuidada y torpe.

jóven soldado dijo...

Mi instinto de conservación me ha llevado a permanecer en estado de alerta porque me han obligado a creer que vivo en estado de guerra.

trío de amor dijo...

Mi hombre es precavido y el dicho es cierto: "hombre precavido vale por dos". Siempre dormimos con el hermano.

esperanza martínez dijo...

La paranoia, si la descuidás te puede durar toda la vida. No todo en este mundo es perecedero.

el maragato dijo...

Vivimos en un país libre. Acá la gente no cree por obligación...cree por necesidad!

el sobrio dijo...

Nosotros no tenemos más remedio que obedecer y aspirinas.