viernes, 10 de abril de 2009

Envidia terminal

Si yo le digo que todos los medicamentos son venenos mortales, quizá usted diga «¡No, no puede ser! ¡Son curativos!». Entonces insisto y le digo: En ciertas dosis, todos son venenos mortales: hasta la aspirina. Ahí estoy seguro que nos ponemos de acuerdo.

La envidia es algo similar. Es bueno observar atentamente lo que otros han logrado y desearlo para sí mismo. Es malo cuando ese mismo deseo es tan desproporcionado que incluye la intención de robar o matar.

Una sobredosis de envidia puede ser una causa de la pobreza patológica.

Es bastante popular pensar que las personas que tienen una buena calidad de vida la han logrado gracias a procedimientos condenables (robo, estafa, corrupción).

¿Qué logramos con esta «medicina»? En principio un alivio porque nos permite pensar que nuestra mala calidad de vida no obedece a que somos ineficientes sino que es una consecuencia lógica de nuestra bondad.

El fenómeno se vuelve irreversible por la propia morbosidad que lo generó. A partir de que se instala en nuestras creencias que toda persona que tenga una buena calidad de vida es ladrón, estafador o corrupto, ya nunca más podremos acceder a una buena calidad de vida por razones morales.

La sobredosis de envidia nos condena a que la pobreza patológica se convierta en crónica.

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15 comentarios:

MUERTEVIDEANOS dijo...

de todas formas creo que es sumamente dificil hacerce rico siendo honesto y mucho menos generoso. muchos ofrecimientos de ascensos en la vida son inevitablemente sobre algunas cabezas, por ahí alguno hizo mucho dinero honestamente ¿Como?

Sofía Méndez dijo...

Clarísimo. Muy interesante la comparación con un remedio.

Lourdes Cienfuegos dijo...

Ah, licenciado: tu y tu realidad. ¿Por qué se empeñan en molestarme? Estoy acá tan tanquila disfrutando de mi ebriedad y tienen que llegar ustedes para espabilarme.

Donata Pugnalini dijo...

Hasta no hace mucho fui drogradicta a descalificar para aliviarme. Fue darme cuenta de lo que estaba haciendo, para que dejara de funcionar. Deseo de corazón, que en este día de Pascuas de Resurrección, muchas personas lean este artículo suyo que a mí tanto bien me hubiera hecho.

Esteban Elizondo dijo...

Para escapar de la trampa en que nos metemos cuando acusamos de corruptos a los que están mejores que nosotros, es necesario dar un primer paso de ponerse incoherente. Es muy difícil porque nuestros seres queridos no nos dejan. Algunos, en Sudamérica: EMIGRAN PARA PODER HACERLO!!!!!

Vittorino dijo...

Observar lo que otros han logrado sirve mucho como forma de saber hasta dónde es posible llegar. Nos da una medida, una noción. Si uno sólo imagina, puede suponer que algo es inalcanzable o que es demasiado fácil.

Lucía Andrea dijo...

Compartible ese pienso de Vitorino, lo que a veces le pasa a la gente es que lo que otros pudieron se recibe como un insulto y no como un dato. De acá sale la furia destructiva.

Montoya dijo...

El psicoanálisis es una buena técnica para intentar una reeducación, pero ¡cuidado! los que logren pensar diferente pueden empezar a perder amigos y ese es un costo que se agrega al de por sí caro tratamiento.

Silvina Paragarino dijo...

La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde pero no se alimenta.

Manuel Pardo dijo...

¡Cuidado con los que atacan con ferocidad a la envidia (o a cualquier otra cosa condenable)! No se extrañen así están disimulando su propio defecto.

Karen dijo...

No sé diferenciar los celos de la envidia. Si ha mi marido lo imagino poniéndole cara de exitado a otra mujer, no sé si me muero de celos o de envidia de que ella logre ese espectáculo con la cara de él.

Anónimo dijo...

Soy futurólogo. Recuerden que yo fui el primero que lo dijo y es lo siguiente: El día que inventen la vacuna contra la muerte, vacunen a todos porque los que no la reciban matarán a los que si la reciban. Mr. King

Eufracia del Río dijo...

Les paso mi receta porque es recomendable. Hay que disfrutar de la envidia porque la envidia siempre dura más tiempo que la dicha de quien uno puede envidiar. Si no lo entendieron, léanlo las veces que haga falta. Está muy bueno (no es porque yo lo haya inventado). Jiji

Quino-ninó dijo...

Acá todos se creen muy inteligentes y esto me pone envidioso. Digo mi verdad y vuelvo a mis ocupaciones: Los puestos 2 y 3 de un podio, son ocupados por enemigos del puesto 1. El 3 no es tan enemigo de 2 porque no lo ve ya que lo tapa el 1. Hagan un croquis y lo verán.

Anhelí dijo...

La envidia y los prejuicios nos sacan fuera de combate. Si no alcanzamos las uvas decimos que están verdes y perdemos la oportunidad de luchar por alcanzarlas.