
Cuando los pueblos nos organizamos para vivir mejor, es propio de nuestra especie elegir a alguien que nos dé órdenes. Nuestro cerebro entiende la vida en común estratificada en forma piramidal.
Otros animales hacen algo similar.
La etología es la especialidad que no sólo estudia el carácter y los modos de comportamiento del hombre sino que también es la parte de la biología dedicada al comportamiento de los animales.
Este blog se dedica exclusivamente a un fenómeno que por ahora sólo yo denomino pobreza patológica.
A partir de la premisa de que algunas formas de pobreza son la consecuencia de una enfermedad, he comenzado hace años a buscar si efectivamente existe esa enfermedad. Procuro saber cómo se caracteriza para cuanto antes encontrar las formas de curarla.
Una de las ideas que rondan mi cabeza y que forman parte del estímulo que me da energía para publicar un artículo diariamente es la de simplificar la vida a todos los seres humanos, no solamente a quienes padecen esa hipotética enfermedad.
Cuando nos organizamos para vivir en comunidades, además de buscar un líder también tenemos gastos comunes que solventar, correspondientes a la construcción de calles, saneamiento, evitar los delitos.
Sin embargo, esos gastos comunes incluyen sostener económicamente a quienes no pueden ganar su propio sustento para vivir dignamente.
Parte de la población que necesita ayuda, seguirá necesitándola porque son niños, inválidos, ancianos, víctimas de una tragedia personal o colectiva (inundación, incendio, sismo).
Parte de la población que necesita ayuda podrá prescindir de ella si encontramos la forma de evitar o curar su pobreza patológica. Así todos nos veremos beneficiados con la incorporación de nuevos contribuyentes que antes sólo gastaban.
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