viernes, 16 de mayo de 2014

Ventajas de la mediocridad



 
Ser como la mayoría no es un defecto excepto para quienes se sienten apenados por no ser raros. En otras palabras, lo que parece equivocado es criticar la vulgaridad, la mediocridad, la imperfección.

En la década de los sesenta, surgió en Estados Unidos un movimiento que denominaron contracultura porque tenía por rasgo principal el rechazo de los valores sociales y de los modos de vida establecidos.

Cada tanto ocurren estos reflujos de la opinión pública. Quizá sea porque los animales con Sistema Nervioso Central tendemos a aburrirnos cuando los estímulos que lo mantienen en estado de alerta son tan reiterados que dejan de hacer efecto.

La cultura tiende a ser aburridora porque siempre exige lo mismo: los ideales se repiten y los modos de vida producen bostezos.

El rechazo a la mediocridad es clásico en casi todas las culturas. Es infaltable una búsqueda permanente de la excelencia y de lo perfecto.

Quienes buscan la magnificencia comienzan por verse formando parte de un rebaño absolutamente homogéneo, esto los exaspera porque no logran tener sensaciones de identidad propia y, para zafar de la masa (que consideran mediocre, vulgar, gris), comienzan a llamar la atención de alguna manera, ya sea corriendo más riesgos que la mayoría, estudiando más, mostrando acciones portentosas, sorprendiendo con sus hazañas, en fin, existen varias formas de llamar la atención como para sentirse apartado del rebaño mediocrizante (esta palabra la pedí prestada al idioma portugués, porque en español no existe y yo también quiero llamar la atención).

En una actitud que catalogo de contracultural, el video asociado a este artículo propone pensar que la mediocridad quizá no sea tan mala.

El núcleo de mi argumento está en que es la mayoría la que tiene la normalidad: las características de la mayoría son, por definición, las características del modelo de salud, de la buena conducta, aunque también sean un modelo de mediocridad.

En suma: ser como la mayoría no es un defecto excepto para quienes se sienten apenados por no ser raros. En otras palabras, lo que parece equivocado es criticar la vulgaridad, la mediocridad, la imperfección.

(Este es el Artículo Nº 2.197)