jueves, 9 de octubre de 2008

El mercado del amor

Escribo este artículo contando con que usted podrá leer previamente el artículo titulado Receta para amar.

El núcleo de ese artículo está en la frase «La acción de amar no es voluntaria».

Resumiéndolo: Primero necesitamos ser amados por mamá y papá quienes están obligados por el instinto. Luego, a medida que aumentan nuestras destrezas, ellos y el resto de la sociedad irán exigiéndonos más y más autosuficiencia (deberemos comer, defecar, orinar, vestirnos, bañarnos, calzarnos, etc. SIN AYUDA), y finalmente, nos exigirán que hagamos cosas para ayudarlos a ellos (nuestros padres) y al resto de la sociedad (poner la mesa, colaborar en la limpieza, trabajar, fecundar niños).

El famoso verbo AMAR está asociado a la satisfacción de las necesidades y deseos. Nos sentimos amados por quienes satisfacen nuestras necesidades y deseos de forma segura, confiable y oportuna. Estos proveedores (padres, compañeros, sociedad en general) nos exigen un pago para que ellos también se sientan amados por nosotros satisfaciéndoles sus necesidades y deseos en forma segura, confiable y oportuna.

¿Por qué muchas personas no tienen el dinero suficiente? Una de las razones es que saben ser amados pero no saben amar. Saben recibir pero no saben dar. Saben cobrar pero no saben pagar.

Esta particularidad de su afectividad los deja fuera del círculo virtuoso: «dame que te doy» o «ayúdame que te ayudo» o «ámame que te amo».

Nota: Algunas religiones y filosofías proponen amar a todos indistintamente. En un escenario capitalista esta propuesta equivale a salir de su casa, entregarle su dinero al primero que pasa y luego concurrir a donde venden los alimentos, solicitar lo necesario y luego decirle al cajero «el dinero de esta compra ya se lo dí a un señor que pasó por la puerta de mi casa esta mañana». Esas religiones y filosofías sabotean alevosamente la calidad de vida terrenal (que hasta donde se ha podido constatar, es la única que existe).

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19 comentarios:

Anónimo dijo...

Usted confunde amor con dinero, o si vamos a filosofar confunde espíritu con materia.
Se puede AMAR y por ese motivo no hay porqué regalar las pertenencias al primer avivado/a que aparezca.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con ud que amar no es un acto voluntario porque me quiero olvidar el hombre que me arruinó la vida y lo sigo queriendo como una perra callejera.

Ágata Lamé dijo...

Muy convincente pero ahora me pregunto: ¿por qué me cuesta tanto aceptarlo?

Carlo Magno dijo...

Lo digo de otra forma: Amor y dinero parecen ser dos tipos de moneda con la que se paga el amor que se recibe en bienes y servicios.

Creo verlo en la marquesina de un teatro reciclado en templo: "EL DINERO ES AMOR". ¡Qué raro me suena! pero todo puede ser...

Avellaneda dijo...

Si observamos el diseño arquitectónico de los bancos antiguos, encontraremos similitudes con los templos: solidez, altura, sobriedad y elegancia, discreción, colores bajos.

Jacinta Navarro dijo...

Lamento decirlo pero siempre consideré que mi abuelo pobre era conmigo menos divertido que mi abuelo rico. A este lo quiero más. Me guste o no me guste tener este sentimiento tan materialista.

Teresa Farías dijo...

El romanticismo es al amor lo que la ropa es al cuerpo: un biombo.

Félix Casanovas dijo...

Me parece que todos están entendiendo algo que yo no llego ni a imaginar. No comprendo nada estas teorías sobre el amor, el dar y recibir, moneda, ¿qué es todo esto?

Hebe Dotta dijo...

En mi casa voy abro la heladera y como lo que quiero. En el mercado puedo hacer lo mismo pero con el único agregado que debo entregar mi trabajo convertido en dinero. ¿Qué explica la diferencia? Mis padres son personas de carne y hueso como los vendedores. Entonces unos y otros me consideran de distinta manera. ¿Por qué? La mercancía de los vendedores también equivale a trabajo, o sea que cuando le doy dinero, estamos canjeando mi trabajo con el de ellos (con la intermediación del dinero, claro). No sé cómo seguir.

Esther Mendizabal dijo...

Las religiones siguen funcionando porque hay gente tarada sin diagnosticar.

Ramiro Quincke dijo...

Lo suyo es una denuncia muy comprometida. Está afirmando que una de las causas de la pobreza es la mezquindad de quienes la padecen. Con honestidad intelectual debo reconocer que ud razona bien pero desde el corazón siento que se acerca peligrosamente al nazismo.

Gabriel Didoménico dijo...

Me apoyo mucho en Dios pero no dejo de darme cuenta que las mentiras que debo aceptar incluyen algo de mantener pobres a nuestros pobres. Con mucha bondad en el discurso, pero los estamos cagando.

Mª luisa dijo...

La única manera en que puedo interpretar el "ama a tu prójimo como a ti mismo" sería: intenta ser todo lo comprensivo, afectuoso y bondadoso que puedas con los demás. Trata de respetar la libertad de los otros y no dañarlos. Esfuérzate por cuidar de los otros sin anularlos, permíteles crecer, no los envidies y quizás por momentos sientas de veras, que les deseas lo mejor.

gonzalo hurtado dijo...

Mª Luisa, imaginate que si Jesús les hubiese dado toda esa lata a los pescadores, se les dormían arriba de las redes. Por eso usaba parábolas que eran más entretenidas.

leonardo aríspides dijo...

Supongo que somos muchos los que no fuimos amados de manera segura, confiable y oportuna. Será por eso que hay más pobres que ricos...

evangelina del rosario dijo...

Soy una inadecuada, amo a los que no me aman y guardo misericordia hacia los que me odian.

francisca vigil dijo...

Mi abuelo decía que había que ser solidario porque la panza siempre duele dos veces. Más utilitario que altrurista ¿no?

la chechu dijo...

YO SOY POBRE Y SÉ DAR. TA!

mª angélica saravia dijo...

Mi abuela preferida era la que traía biscochitos para la merienda, nos venía a ver a menudo, decía cosas graciosas y muchas malas palabras.