sábado, 18 de octubre de 2008

Semejanzas entre amor y dinero

En el artículo de ayer El oficio de vividor digo que cuando somos niños sentimos ser amados cuando nuestros padres nos dan todo lo que necesitamos.

A medida que vamos teniendo más años, nuestra existencia va cambiando pero no demasiado.

Los alimentos, el abrigo, los malestares, siguen existiendo sólo que comemos cosas diferentes, usamos otro tipo de ropa y muchas soluciones a nuestros dolores ya las conocemos.

Es normal que los adultos juguemos, practicando algún deporte, a las cartas con nuestros amigos y familiares, con el Play Station o el celular.

Seguimos dependiendo de ser amados sólo que en la adultez sabemos esperar, intentamos seducir de formas menos obvias que el niño y trabajamos por dinero.

Acá es donde a veces surgen problemas: algunas personas conservan la convicción de que el amor al prójimo debe ser incondicional y consideran que el amor a cambio de dinero es prostitución.

Cuando nuestra filosofía de vida incluye la convicción de que todo intercambio de dinero es —a la corta o a la larga— una transacción prostituida, no podemos atender a nuestros clientes con el amor que estos requieren para estar dispuestos a pagar.

Desde este punto de vista, la escasez de recursos (por no conseguir empleo, por no conseguir suficientes clientes) está provocada porque no podemos dar lo mejor de nosotros a cambio de dinero sin sentirnos prostituidos.

El razonamiento es: “Llegaré tarde, trabajaré a desgano, no me perfeccionaré, etc., ¡¡porque me están pagando con dinero y yo no estoy prostituido/a!!”

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30 comentarios:

sergio sacomano dijo...

Si no me pagan con dinero, lo voy a tomar a mal...prefiero sentirme prostituído.

josé luis dijo...

De niño me sentí amado y mis padres, le aseguro, no me dieron todo lo que necesitaba.

el achicado dijo...

Estoy empezando a usar la misma ropa que cuando era niño.

la gata dijo...

¡Enséñeme a seducir de una manera menos obvia! ¡Enséñeme, enséñeme, enséñeme!!

raquel dijo...

Confiezo que lo único que aprendí a esperar en la adultez, y hasta ahí nomás, es el colectivo.

el talo dijo...

El amor al prójimo estaría bueno que fuera incondicional pero es incondicionalmente interesado.

el hincha dijo...

Para atender a sus clientes con amor, imagine que los billetes son entradas para la Olímpica.

el panadero dijo...

no tenemos que sentirnos prostituídos usando dinero. a la humanidad le dio mucho trabajo inventar ese método de intercambio y mucho más trabajo le va a dar desinventarlo. así que en honor a todo el trabajo acumulado, siéntase limpio. se lo ganó con el sudor de su frente.

granjero vocacional dijo...

Si me pagan con una gallina, siento que se estimula mi capacidad de proyección al futuro. Pienso que después vendrán los huevos y los pollitos y la vida así, simple y reproduciéndose me pone de buen humor.

cítrico amargo dijo...

-Llegaré tarde, trabajaré a desgano, no me perfeccionaré.
-No sea tan pesimista, confíe más en ud. mismo.
-No puedo, soy funcionario estatal.

daniela dijo...

No es nada normal que los adultos juguemos. Cuando sucede es anormal y maravilloso!

sorhen dijo...

El oficio de vividor se aprende imperceptiblemente, se ejerce a conciencia y se abandona con la muerte.

beatrice dijo...

Soy meretriz y debo informarle que muchas veces no cobramos en dinero y aceptamos regalos de los clientes.

el bolso dijo...

Cuando los adultos practicamos algún deporte, no jugamos.

ciro giro dijo...

De mi infancia a mi adultez, la vida me cambió 360º, sin embargo tengo la sensación de seguir ocupando el mismo lugar.

úrsula dijo...

Sigo dependiendo de ser amada y no sé esperar, ni estoy dispuesta.

braulio lópez dijo...

El amor a cambio de dinero es prostitución, cooomo no!

sentencio paredes dijo...

El amor no es ni puede ser gratuito.

el financista dijo...

Mi filosofía de vida incluye la convicción de que todo intercambio de dinero debe ser, a la corta o a la larga, beneficioso.

tamara real dijo...

Cuando doy lo mejor de mi misma no me siento prostituída, me siento necesitada.

tulio desalineado dijo...

Siempre le pagué a las prostitutas y nunca me atendieron con el amor que se requiere...

Mauro Silveira dijo...

Si pudiera ganarme la vida con el Play Station, me compraría una Ferrari (roja, por supuesto).

Sebastián dijo...

Parece mentira pero me levanto como un resorte para ayudar a un amigo pero no puedo despegarme de las sábanas para ir a entregar mi historia de vida.

Mónica Serra dijo...

No es el tema prostitución que ud dice. A mi me da vergüenza tener que necesitar dinero. A esta altura me molesta hasta que tener que pedirle a mis padres. Mi bronca es contra que la sociedad esté organizada de forma tan asqueante.

Omar Gutiérrez dijo...

Los psicólogos expertos en la admin de RRHH se matan probando fórmulas de una y otra manera y creo que muy pocos aciertan. Para mí es una misión imposible. Motivar es tan imposible como seducir y más difícil que convencer.

Valentín Gracco dijo...

Muy bueno el último párrafo. Pagar es contraproducente!! Lo genial siempre está a la vista de todos. Lo felicito.

Lucrecia Martínez dijo...

Yo entiendo que si el amor es interesado, no es amor. Esto es un hecho indiscutible. No me imagino que alguien pueda pensar que hay amor interesado que pueda llamarse amor.

Nicanor Esteche dijo...

Hay otro tema que ud nunca atiende y que tiene que ver con que el ambiente de competencia violenta no es apto para muchas personas que no somos agresivas y despiadadas como parece que está haciendo falta ser.

Anónimo dijo...

El amor y el dinero transitan por caminos paralelos.
El trabajo se paga con dinero, los muebles e inmuebles y demás bienes también con dinero, o a veces se permuta. Son todos hechos vinculados a la materia y su mantenimiento.
El AMOR se recibe, otras veces se da, y no necesariamente hay que estar esperando la reciprocidad o recompensa. Pertenece al mundo de las emociones, sentimientos, o también al espíritu.

Anónimo dijo...

Seguro que el la época de ROMEO y JULIETA no existía el dinero!!!