miércoles, 22 de octubre de 2008

Medicación anti-pobreza

En el artículo publicado ayer con el título El despotismo y la pobreza digo que un jefe despótico es alguien que no sabe hacer un uso inteligente del poder y de ahí paso a comparar esta actitud con la que tiene alguien incapaz de hacer un uso inteligente del dinero en tanto éste es una forma de poder.

Las neurociencias, a medida que van encontrando más correlaciones entre el sistema nervioso y la conducta, están permitiendo correcciones que mejoran nuestra calidad de vida.

Es muy probable que un derrochón y despótico padezca un desarreglo orgánico que le produzca la sensación de grandeza, optimismo desmesurado, autoconfianza excesiva e hiperactividad, que pueda ser moderado por medio de medicamentos específicamente diseñados para el tratamiento de este mal funcionamiento (llamado hipomanía).

Por lo tanto concluyo en que algunas pobrezas patológicas pueden ser tratadas exitosamente por la psiquiatría.

●●●

22 comentarios:

Romualdo King dijo...

Una de mis fantasías no sexuales (son pocas)es que un día lleguen a mi puerta una comitiva de notables y con aire muy serio y grave me pidan que acceda a la presidencia de la república. Yo me resistiré, ellos insistirán hasta que finalmente aceptaré poniendo severas condiciones que acatarán sin chistar. ¿Qué loco no?

Cristina dos Santos dijo...

Mi hermana tuvo cuando era joven una crisis maníaca e hizo compras disparatadas hasta que mi padre vendió un apartamento para poder pagarlas. Con un tratamiento psiquiátrico dejó de hacer eso pero en la familia le seguimos tiendo miedo de que caiga de vuelta en lo mismo.

Héctor dijo...

Cuando me tomo unas copitas de más me pongo así, que me sirve todo.

Rodrigo Cabrera dijo...

Cuando me va bien me pongo mal. Siento una cosa rara en el pecho y busco que me vaya mal porque esa molestia me la calma la tristeza. Nunca supieron decirme qué me pasa.

Violeta dijo...

Mi abuelo se jubiló de gerente de banco y me contó de los proyectos extraños que algunas personas les presentaban convencidos que eran maravillosos y él sabía que eran un fracaso seguro.

Serena Moreno dijo...

Ud ha dicho que el dinero se parece al amor y puede ser porque me enamoro con mucha facilidad y después quedo arruinada. Es como si me gastara todo el sueldo el primer día y después no tuviera ni para comer.

Soledad dijo...

Cada vez que recalo en su blog veo que sigue pensando que la pobreza no es un problema económico sino psicológico. ¡Qué insistente!

Raimundo Berta dijo...

Si tuviera que mudarme con mi familia a vivir debajo de un puente, tampoco consultaría a un psiquíatra.

Barlocco dijo...

Cuando vienen amigos de visita a mi casa me vienen unos nervios que sólo se me calman con un poco de alcohol pero dicen que después digo estupideces.

regina dijo...

A mi padre le pasó que no sabía gastar el dinero y cuando envejeció le vino demencia senil entonces decía que el dinero ya no existía.

Justo dijo...

En mi casa casi nunca se puede recibir visitas porque mi madre se pone a reir como una loca y pasamos mucha vergüenza.

lucas dijo...

Estoy probando y estoy mejor.

Enrique dijo...

No sé qué es peor si estar demasiado alegre o demasiado triste. Ambos me resultan insoportables y a veces pasan hasta 3 días sin recobrar la normaldiad. Me pasos esas noches en vela sin pegar un ojo. La medicación casi no me hace efecto porque hace años que la tomo.

gastón oceánico dijo...

Al contrario de Enrique, no me molesta la exuberancia de la alegría. Cuando aparece le suelto las riendas y me la aprovecho toda.

natalia orosmán dijo...

Es más frecuente que un psicólogo recomiende a un psiquiatra a que pase al revés. Si algún psiquiatra lee este comentario...MEDÍTELO!

eduardo giometti dijo...

Soy psiquiatra, Natalia, y les tengo mucha simpatía, por lo que tienen ustedes de poetas y de locos. Bueno, para ser justos, lo de locos, lo compartimos ambas disciplinas.

una enfermera dijo...

En los equipos de salud mental los psiquiatras se comportan como jefes despóticos.

selva durán dijo...

Creía que la hipomanía era alguna costumbre de los hipopótamos.

el poeta dijo...

Las neurociencias, en la medida que sigan avanzando, ya no podrán separarse de la psiquiatría ni de la psicología. Se fundirán en un crisol.

el cachalote dijo...

A mí lo que me mejora la calidad de vida es un buen sommier.

león dijo...

Lo que es por mi experiencia, los despóticos nunca tienen un optimismo desmesurado.

la trucha dijo...

La pobreza mía se relaciona con la patología, porque dejo en la farmacia, la mitad de mi sueldo en la adquisición de la medicación que me indica el siquiatra.