lunes, 20 de octubre de 2008

Riqueza uterina

Existe la creencia de que la vida dentro de la panza de la madre es muy placentera. En parte pensamos eso porque la palabra «placenta» es casi igual a «placentera».

Las comodidades del útero son envidiables y los hoteles cinco estrellas tratan de ofrecer un confort similar con variado éxito.

Cuentan que las personas que alguna vez tuvieron fortuna y luego la pierden, se sienten muy mal. Parece obvio que el proceso inverso no es tan desagradable: Las personas que fueron pobres y luego enriquecen, seguramente no padecen demasiado.

Muchas corrientes filosóficas y psicológicas están de acuerdo en que el ser humano trata de repetir las experiencia vividas aunque de una forma metafórica. Por ejemplo, disfrutar de una hamaca paraguaya tendida entre dos palmeras de una playa tropical es una forma metafórica de la vida intrauterina porque la posición del cuerpo y el confort son similares. Otra forma metafórica es practicar natación en tanto se parece al colchón de agua que se forma en el útero con el líquido amniótico.

Quizá todos tengamos nuestra forma metafórica personal para revivir aquel estado maravilloso.

La falta de necesidades que pudimos disfrutar mientras todo nos era dado desde la panza de nuestra mamá puede ser metaforizado tratando de conseguir los recursos económicos necesarios para que nunca nos falte nada de lo que se puede comprar con dinero.

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24 comentarios:

Andrea de Gracia dijo...

¡Ohh! placenta/placentera. ¡Qué bueno!

Walter Cuti dijo...

Adoro practicar deportes competitivos. ¿Qué metáfora será ésta? ¿Pelearme con mis hermanos quizá?

Yolanda Cuestas dijo...

La frase de que "todo tiempo pasado fue mejor" saldría de ahí.

Melchor dijo...

Es claro que yo no metaforizo nada con el dinero porque siempre ando más pelado que una rodilla.

Vanina dijo...

No me canso de dormir.

Melchor dijo...

¡Bueno y re-bueno Vanina! Los que no tenemos dinero metaforizamos cosas improductoras de dinero. ¿La vés?

Richard dijo...

Yo lo que repito permanente es ser un parásito simpático. No me va tan mal pero me parece que tengo poco futuro porque mis padres ya están viejitos.

Homer dijo...

Copio y pego porque no sabía que era metáfora (y alguien más capaz que tpc)figura que consiste en trasladar el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita: la primavera de la vida.

Ronaldo dijo...

Ahora que soy un viejo de 39 años ya sé que el descanso sirve cuando uno está cansado y comer cuando se tiene hambre. Antes molesta.

Sofía la húmeda dijo...

La metáfora mía es muy rara (va, creo, no se): me gusta embadurnarme, estar sucia de barro, o arena, o aceite. A veces tengo olor y la psicóloga me dice que puede tener que ver con el líquido amniótico que estoy extrañando. ¿Qué loco no?

teresa coronel dijo...

Vanina y Melchor estuvieron 10. Me sumo.

Liliana Furtado dijo...

Para mí que las varitas que largan olor cuando se encienden deben tener algo de cuando uno era bien pequeña. Por eso dan paz.

Nico dijo...

Mis padres se compraron un colchón de agua. Me parece que voy a tener un hermanito o tengo el cerebro muy podrido.

Risas dijo...

Por qué me gusta tanto la con-puta-dora? Seré un hijo de puta? jijiji

Anónimo dijo...

Nada que ver ni la pobreza ni la riqueza es una enfermedad, lea sobre el poder un poco de história y verá que es una herencia...Que? acaso hay que leer la ciencia de hacerce rico y pisotear a los débiles de siempre?uahj!

Anónimo dijo...

Algo que no se menciona al hablar de la vida intrauterina es la contrapartida del placer de tener la papa en la boca (en realidad es la papa en la sangre, sin ningún disfrute; si le llaman placer a eso todo el mundo debería estar en estado orgásmico por el simple hecho de respirar).
La contrapartida de ese supuesto placer de la papa gratis es bastante obvia: la oscuridad, la dependencia absoluta, la esclavitud de no poder salir de allí, y otras cositas. No nos olvidemos de que el bebé es un ser sensorialmente viable bastante tiempo antes de salirse de allí.
Así que más vale conseguirse uno lo que necesita, en términos al menos negociados con los demás, no impuestos ciegamente por la circunstancia.
La papa gratis no es gratis, el que la recibe de adulto paga un precio posiblemente bastante caro, y la metáfora está en el útero como prisión. Ay mami, qué oscuridad.

Mª Eugenia dijo...

¿Pero no decía ud que la falta de necesidades nos lleva a la apatía por la falta de estímulos?

lautaro dijo...

Pensándolo bien, en el útero no puede haber comodidad si no hay incomodidad, quizás sea un estado que podría ser similar al nirvana.

leopoldo dijo...

Conocí a una psicoterapeuta que les da la opción a sus pacientes de usar la amaca paraguaya en lugar del sillón. Ella dice que da muy buen resultado.

rita dijo...

Una cosa es el confort y otra sentirse confortable. Este fin de semana me sentí felizmente confortable con muy poco confort.

diego kesman dijo...

Maradona debe ser una de las excepciones a la regla en eso de sentirse mejor por enriquecerse.

renata dijo...

Para mí la piscina es la metáfora más perfecta del medio acuático uterino. La disfruto a más no poder. Igual me pasa con el océano y los ríos, pero tengo menos oportunidades de disfrutarlos.

lautaro dijo...

Yo sufrí falta de óxigeno estando en el útero, por suerte no fue demasiado grave, sino no podría estar escribiéndoles.

Haroldo dijo...

Tan fantástica no debe ser la vida intrauterina, si no ¿por qué le tememos tanto a la oscuridad?