viernes, 6 de febrero de 2009

Amor incondicional y gratuito

El artículo de anteayer titulado ¿Cuánto me cobras? generó unos comentarios que me llevaron a una idea complementaria, que paso a contarles:

En el fondo de nuestro corazón desearíamos ser queridos por lo que somos y no por lo que tenemos. Parece que el primero (también llamado «amor incondicional») es el más elevado, sublime, puro. En contraposición a éste, el amor que inspiramos por lo que tenemos parece vil, interesado, sórdido.

También en el fondo de nuestro corazón desearíamos que todos nos amaran por lo que somos y no solamente nuestros familiares más allegados (mamá, papá, algún hermano). Anhelamos que nuestra novia-compañera-esposa nos ame así. Como ella quizá quiera lo mismo de nosotros, es muy probable que ambos simulemos amarnos desinteresadamente.

Digo «simulemos» porque la vida terrenal tiene algunas exigencias que sabotean estas aspiraciones. Para conseguir lo necesario para vivir es preciso capacitarse, vincularse, cumplir horarios, satisfacer exigencias de gente desconocida y todo esto implica dejar de ser como somos para transformarnos en lo que nuestros patrones o clientes quieren que nosotros tengamos.

A partir de esta situación, seremos queridos gratuitamente por quienes nos aceptan como somos pero sólo recibiremos una remuneración de quienes nos quieran por lo que tenemos (una profesión, una destreza, una trayectoria, prestigio, confiabilidad).

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23 comentarios:

abel pacheco dijo...

Cuántos años me tomé para entender algo tal elemental. Pero me consuela que mis amigos se tomaron también un plazo similar.

rogelio belli dijo...

Tenía un almacén modesto y tuve que cambiarlo por un mini mercado porque así sólo vendo artículos con ciertas marcas y la clientela no me fastidia pidiéndome esto o aquello. Cuanto menos diálogo, menos problemas.

victoria raggio dijo...

Tuve que divorciarme para entender que nadie podrá amarme como papá o mamá. Es triste pero debo confesarlo. Ahora pido mucho menos.

Anónimo dijo...

Hace unos días mi hija me llamó al móvil sólo para decirme: "Papá, quiero volver a ser niña. Después te explico".

sixto ramos dijo...

Estoy contento con mi vida (36) y si sumara los momentos realmente felices-felices, quizá no lleguen a sumar 24 horas en total.
Qué poquito parece y igual me siento afortunado.

sheila dijo...

Ud pega duro licenciado. Debo ser masoquista porque sigo leyendo estas inyecciones de bilis.

Etel Berta dijo...

Para mí lo importante no es cómo me amen sino cuánto me aman. No me importa que vivan criticándome siempre y cuando esa actitud tenga detrás un verdadero afecto y estoy dispuesta a cambiar en todo lo posible, pero necesito amor, mucho amor.

Anónimo dijo...

Estuve con una persona que derramaba dulzura a mi alrededor, me hacía regalos, me complacía en casi todo, pero cuando la necesité porque tuve un problema en mi casa, se lo tragó la tierra.

ramona leiría dijo...

Estudiar da tanto trabajo porque los profesores y los libros sólo se dedican a cambiarte las creencias que te son más gratas. Los ignorantes son más felices y libres porque creen lo que se les antoja. En mi flia eso no fue posible para mí y lo lamento.

olivia juanicó dijo...

En una pareja es imposible que los dos amen igual. Siempre uno es el que más da y el otro el que más recibe. Eso llevado al terreno laboral o profesional, algunos clientes o platrones te permiten ganar más que otros.

maruja santillán dijo...

Creo que nunca terminaré de elaborar el duelo por mis viejitos adorados. Mi vida perdió gran parte de la felicidad al morir ellos.

racional dijo...

Vivo con una persona cuyo estilo de amar no me complace realmente, pero lo he consultado con mi almohada y realmente no me conviene buscar otra alternativa. Tiene muchas cosas buenas y la satisfacción completa quizá sea una utopía.

ruben orellano dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dice el doc. Hay una etapa en la que nos quieren por lo que somos (niños, hijos) y otra etapa en la que forzosamente tenemos que soportar que nos quieran interesadamente.
Es como en un país se diga: Que pague más quien tiene más y que reciba más quien necesita más. Esa política es la más justa pero habrá que evitar que los avivados se cuelen entre los necesitados, esto es lo mismo que ser amados por lo que somos.

zenobia bastarrica dijo...

Soy un poco traumada y siempre estoy dando más amor del que recibo porque me siento insegura de que la situación fuera al revés. Así, me sacrifico pero estoy más tranquila y me siento más segura.

fabiana catañy dijo...

La pelea siempre se da entre lo que queremos y lo que podemos conseguir. Nunca hay coincidencia. No sé, quizá el Dalai Lama lo haya conseguido, pero así le fue con el pobre Tibet.

Mariana González Soler dijo...

Uhhh! cuántas idas y venidas. Yo sólo amo y acepto ser amada, como puedan, con lo que TENGAN, como SEAN.

Luis Gonzalo dijo...

...y a mi que me parece que nunca me amó nadie. Qué debería decir entonces, eh?

ivana dijo...

Mis padres ya no me aguantan porque lloro 6 días por semana, siempre porque alguien me fue infiel, me trató mal, es un desamorado. Insisten en que el problema soy yo, pero reviso todo lo que hago y no encuentro dónde me equivoco.

A. Méndez dijo...

Parece que en la vida hay una lógica: tanto sufrís tanto conseguís.

Amparo Carmela dijo...

Soñar que uno simula estar enamorado, trae mala suerte. Lo pude comprobar.

alicia pereyra dijo...

Tengo 36 años y me viene a la Argentina de España porque allá está peor.Allá sólo podemos aceptar personas que realmente tengan. Los mimados de mamá y papá que se creen dioses porque en la casa se lo hicieron creer, no sirven donde hay que pelearla seriamente de lunes a domingo.

samanta tabeira dijo...

El verbo "simulemos" pega muy abajo y fuerte, pero no es desleal. Es verdad: estamos todo el tiempo disimulando lo que suponemos que hay que hacer, decir y mostrar.

Qué feo es tener que reconocerlo, así, sin anestesia.

sonia dijo...

A mi me satisface el amor gratuito como ud dice, y no siento que daba estar preocupada por otro tipo de amor más interesado. Creo que si tuviera que estarlo me moriría de tristeza y para nada me serviría.