martes, 24 de febrero de 2009

«Soy mi mejor empleado»

En términos generales puedo afirmar categóricamente que estoy mejor motivado para cuidar mis intereses que los intereses ajenos. Si bien soy reconocido como un buen empleado, es claro que trabajo con más pasión por mis cosas que por las ajenas. Seguramente a usted le pasa lo mismo.

Ahora le cambio de tema, pero sólo por tres párrafos.

El embajador de Yolandia en Tulandia tiene concertada una entrevista con un gran empresario que podría instalarse en Yolandia, generando mucha mano de obra para los yolandeses.

El presidente de Yolandia instruye a su Ministro de Relaciones Exteriores (Canciller) para que el embajador en Tulandia encare las negociaciones con el codiciado inversor con un cierto criterio.

Cuando el embajador de Yolandia se entrevista con el inversor, actúa tal cual las instrucciones que recibió del Canciller quien —a su vez— cumplía órdenes de su jefe, el Presidente de Yolandia.

Estas acciones en el plano de política internacional son correctas. Quizá no podrían ser de otra manera.

Lo interesante es que a veces nosotros actuamos de forma parecida pero innecesariamente. Sin darnos cuenta, estamos haciendo lo que nuestros padres desearían que hiciéramos, actuando como un profesor por el que sentimos admiración y repitiendo el discurso de alguna ideología que nos convence.

En los hechos estamos trabajando para otros pudiendo trabajar para nosotros mismos. Como decía al principio, uno está mejor motivado cuando trabaja para sí mismo, que cuando lo hace para terceras personas.

Resumiendo: Sin darnos cuenta podemos estar satisfaciendo el deseo de otros y desatendiendo el nuestro, sin que eso sea necesario y a pura pérdida.

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20 comentarios:

Domenico Angelis dijo...

La forma de plantearlo está lindo para entenderlo. Actuamos haciéndole mandados a gente influyente en nosotros.

Marianella Puppo dijo...

El trabajo de una buena terapia consiste en desaprender lo que nos enseñaron, o mejor dicho, lo que nos ordenaron. No es exagerado decir que estas técnicas procuran y logran una forma de liberación.

Rita Dri dijo...

Soy la hija mayor de una familia que se constituyó con la idea de que habré de encargarme de cuidar a mis dos padres hasta que se mueran, postergando cualquier tipo de interés que pueda tener. Mis 3 hermanos tendrá que ayudarme y de hecho lo hacen. No tengo ninguna intención de enamorarme, de fundar yo misma una familia. Ni se me ocurre.

marcela dijo...

El hecho es que otros tramitan algunos deseos en mi cuerpo. Lo siento así con mi hijo, en realidad es de la madre de mi marido, que insistió tanto hasta que acá lo tiene. No digo que no lo quiera pero por ahora no estaba pronta.

Carmelo dijo...

A mi no me mandó nadie pero es cierto que hice todo lo que vi en el cine. No tengo ni idea en qué soy yo y en qué soy Tom Cruise, Robert Redford, Robert de Niro y otros.

Ana Laura dijo...

Yo trabajaría mejor para mí si no fuera porque soy una hija del rigor confesa.

Rosarina dijo...

El colmo de lo vergonzoso es lo que me pasa a mi: mi madre todavía me elige la ropa y no puedo cambiarla. Estoy atada de pies y manos.

Dinorah dijo...

La obediencia incondicional, el acatamiento bovino y la servidumbre ciega resultan muy útiles cuando se trata de no complicarse la vida ni asumir responsabilidades.

Fulgencio Mira dijo...

Cuando el ser humano piensa, ya deja de ser libre. Pensamos usando palabras y las palabras están organizadas con un criterio (sintáxis, gramática) y fueron inventadas por algún motivo (etimología).

Como dicen Les Luthiers: El que piensa, pierde.

Coca dijo...

Sólo podemos repetir el discurso de una ideología que nos convence y sólo podemos imitar a los maestros por los que sentimos admiración. ¿Qué pretende ud de nosotros?

Rita dijo...

Hoy me di el gusto de atender sólo a mi propio deseo. Disfruté del sexo oral y fui implacable con su cansancio.

Eduardo Perdomo dijo...

Hay que buscar un delicado equilibrio porque cuando trabajamos para terceras personas, de todos modos, de manera indirecta, seguimos trabajando para nosotros mismos.

López dijo...

¡Qué es eso de Yolandia y Tulandia! No estará hablando de Holanda y Túnez. Mire que tengo una posición irrevocable al respecto.

Alicia Susviela dijo...

Lo qué más me motiva a trabajar es el reconocimiento. Siempre estoy buscando aprobación. Realmente muy tonto lo mío.

Nubia dijo...

Así que ahora además de crear nuestra propia empresa tenemos que crear nuestra propia ideología, original y patentada.

Yolanda dijo...

Creo que el Lic simplemente defiende la postura de "viví a mi manera".

el ladrón dijo...

Vea que a mí me pasa justo al revés, soy un apasionado de lo ajeno.

Roberto C. dijo...

Mis padres han sido muy sutiles para transmitirme sus propios deseos. Recién aprendí a identificar las veces en que actuaba movido por el deseo de mis padres, después de una larga terapia. Ahora estoy tan fanatizado que no puedo hacer nada de lo que ellos deseen para mí, aunque yo lo desee también.

el embajador de Yolandia dijo...

No se engañe. Tulandia es tierra de nadie y Yolandia más esclava que extranjera. El presidente sabe respetar los negocios ajenos.

el poeta en curda dijo...

En Yolandia viven los yolanditos, cuya madre es la Yola y su padre don Tulio.
Aramos la tierra, plantamos maíz y luego cansados, nos vamos a dormir.
Después a la noche cocinamos fainá y bien juntos lo comemos a la orilla del mar.