viernes, 13 de febrero de 2009

Budismo zen

Parecería ser que la manera en que la naturaleza mantiene su dinamismo es mediante la continua provocación de desequilibrio en seres que sufren con esos desequilibrios.

Un león en la selva está muy cómodamente tirado debajo de un árbol hasta que algo le produce un dolor en el estómago que lo desequilibra. Como el león rechaza ese dolor y sabe por instinto que se alivia rápidamente comiento carne, sale a cazar (dinamismo que interrumpe la siesta), consigue su alimento predilecto, lo come, queda saciado, se alivia el dolor de estómago (hambre), recupera el equilibrio y vuelve a dormir la siesta.

Por lo tanto, todo lo que sea equilibrio es paz, tranquilidad, confort y siesta, mientras que todo lo que sea desequilibrio es actitud conquistadora, ansiedad, incomodidad, trabajo.

No son muchas las similitudes que tenemos los humanos con los leones, salvo que somos mamíferos y que ambos vivimos en algún tipo de selva (el capitalismo es una especie de selva).

Entonces, aquellas personas que buscan la manera de conservarse permanentemente en estado de equilibrio, lo que están buscando en realidad es un estado de paz, de tranquilidad, de confort y de siesta, y lo que están rehusando en realidad es la actitud conquistadora, la ansiedad, la incomodidad y el trabajo.

Si me dejan elegir, yo prefiero decir que practico yoga y no que rechazo el trabajo.

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26 comentarios:

César Patiño dijo...

Tu razonamiento podría compararlo como una patada en los huevos y hasta como un golpe bajo (valga la redundancia) para más de uno, pero que puedo contarte, me parece que tienes algo (o bastante) de razón. Lo lamento por mí. Vale?

gonzalo gonzález dijo...

Hay que trabajar de lunes a viernes y descansar sábados y domingos. Por lo tanto de L a V, capitalismo y s y d budismo. Santas Pascuas!

Clemente dijo...

Alguien sabe de dónde sale la palabra "atorrante".

Príamo dijo...

Mis sueños más realistas consisten en que algún día volverá Jesús y por medio de un decreto de pocas palabras, ordene que los que tienen de más le entreguen a los que tenemos de menos.

moreni dijo...

Clemente, el verbo atorrar es del lunfardo americano y significa dormir y podría ser también descansar en exceso.
Atorrante es el participio activo de ese verbo, es decir, "el que atorra".
Espero que te haya servido mi explicación.
Saludos a todos y todas.

Pietro Golinski dijo...

No es así: las personas tenemos diferente altura, peso, belleza y energía. Los que tenemos menos energía pero queremos seguir viviendo, buscamos un pensamiento adecuado a nuestra naturaleza. No tenemos más remedio, no podríamos adherir a una ideología que esté en contra de nuestras posibilidades. SEría una locura verdad?

dorotea dijo...

Encarado por otro lado esto mismo podría pensarse en cómo seríamos si a los seres vivos nos gustara sólo el desequilibrio.

A mi me parece que todo quedaría mal combinado, porque a nosotros nos sube la presión, consumimos energía, tonificamos los músculos, evitamos la atrofia de lo que no se usa, haciendo lo más difícil que es evitar el desequilibrio porque romper es más fácil que construir.

Me parece que no fui claro pero me tengo que ir.

Les deseo suerte con mi opinión desequilibrada. jajaja

Patricia dijo...

Me parece que el licenciado quiso poner "boludismo zen" y no le dio el coraje.

Vicente rojas dijo...

Hace año que practico yoga y por el contrario he aumentado notoriamente mi capacidad productiva, soy más creativo y me canso menos. Puedo estar hasta 20 horas en una tarea intensa con solo tomarme un descanso de 5 minutos cada 5 ó 6 horas.

belén nieto dijo...

El doctor me parece que se refiere a quienes adhieren a las técnicas de meditación para no trabajar. Vicente Rojas parece que buscó en el yoga la manera de trabajar más.

pioli dijo...

y si yo les cuento que a mi la tranquilidad es la que me pone terriblemente ansioso, que me pone tan fuera de mí que tengo ganas de matar a alguien?

Paulina Milano dijo...

No hay un punto medio. Siempre descansamos de más o de menos. Algo pasa para que encontrar lo justo parezca una tarea impensable.

Daniel Lema dijo...

Yo amo a todos los animales porque con el instinto nunca se equivocan. Además los envidio.

Antenor Grillo dijo...

La actitud contemplativa de cómo pasa la vida tiene todo el aspecto de ser una reveranda pérdida de tiempo pero debo asumir que algunos de estos meditantes no son ningunos tontos.

Kety Schell dijo...

Es probable que muchos de estos gurúes sean personas que no sirven para otra cosa y por eso tienen de qué vivir.

Julien dijo...

Hay trabajos que te armonizan, te proporcionan la tonicidad mental adecuada. Estarse sin hacer nada es cómodo hasta que se vuelve insoportable.

María del Huerto dijo...

Paz y tranquilidad no tienen porqué ir siempre de la mano del descanso. Se puede trabajar con paz y tranquilidad, incluso con mucho confort, eso cada vez se tiene más en cuenta.

Lautaro dijo...

No conozco a nadie que practique yoga y esté desconforme. Por algo será.

Graciana Picasso dijo...

Cuando te sentís muy mal, llenar la panza con algo rico y dormir es salvador (al menos momentáneamente)

Yoel dijo...

No se puede estar en estado de equilibrio si no hay cierta tensión. El equilibrio se mantiene y para mantenerlo tenés que estar despierto.

Gaspar Conteris dijo...

Lo que dice Yoel no es del todo cierto. La mayoría de los equilibrios y desequilibrios que se producen en nuestro cuerpo son involuntarios. Y no hay equilibrio más reconfortante que el del sueño.

Hugo Carro dijo...

Si me desequilibro después siempre me arrepiento. Me refiero a cuando pierdo el control. Tengo que vigilarme porque soy propenso a dejarme arrastrar por la ira. Se necesita mucha autoconciencia. La práctica del yoga me ha ayudado.

Adriana Chelle dijo...

Yo necesito acción, no puedo estarme quieta. Siempre busco esos trabajos que te obligan a andar a mil. Adoro la adrenalina y me gusta trabajar enchufada. Eso sí, llega el fin de semana y me dedico a otras cosas aunque siempre me mantengo en actividad. Soy así y me gusta.

Jorge Jara dijo...

Me hizo acordar a las siestas obligatorias del verano, cuando era chico, y como de siestas se fueron convirtiendo de a poco en tiempos para la lectura. Mucha nostalgia.

Yanina dijo...

A la selva capitalista habría que darle un toque femenino...

adrián dijo...

Lo que quiere Yanina es convertir a la selva en un conventillo!