lunes, 28 de septiembre de 2009

Enfermedad preventiva

A mi primera novia la dejé porque me pareció que ella me iba a dejar a mí.

Se me metió en la cabeza que «ella era demasiado para mí», que otros hombres la merecían más que yo y que no demoraría en romperme el corazón dejándome por otro.

Supongo que ella no pudo entender qué me había pasado porque no supe cómo explicárselo.

Si no pude darle una explicación fue por dos motivos: porque pensé que ella no me entendería y segundo porque no valía la pena dado que yo estaban completamente seguro de que me abandonaría.

Felizmente conocí a una mujer que nació para ser psicóloga y que concurrió a una facultad sólo para que le dieran un título que la habilitara para atender pacientes, pero seguramente los docentes aprendieron más de ella que lo que le enseñaron.

Lo que me pasó con mi primera novia fue algo con muchas características de delirio psicótico. Me encerré en una percepción personal de la realidad y no puede dudar; me resultó imposible zafar de la convicción que se instaló en mi cerebro.

Muchas personas se convencen de que no merecen vivir con bienestar económico. Abandonan la comodidad convencidos de que ésta los abandonará a ellos y sufrirán demasiado.

Eligen con actitud delirante una forma de pobreza convencidos de que no se merecen disfrutar las comodidades que da el dinero. Aman tanto el bienestar (como yo a mi primera novia) que terminan abandonándolo porque algún día podrían perderlo.

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13 comentarios:

Aurora dijo...

TE felicito por el título. No tuve ganas de leérmelo todo, pero el título es atractivo.

Carla Bustos dijo...

Usted me conoce y se refiere a mi?

Mª Eugenia dijo...

¿Por qué será que las primeras novias siempre son abandonadas?

Saturnia dijo...

Yo no tuve tanta suerte como ud. Lamentablemente conocí a un hombre que nació para ser carnicero y todos los lunes voy a visitarlo a la cárcel.

Adolfo dijo...

Es una pena que las convicciones sean las que lo eligen a uno.

Soledad dijo...

A veces me enfermo para prevenir males mayores.

Marcos dijo...

No entiendo qué fue lo que ganó dejándola ud primero.

Carla dijo...

A mí me pasó algo muy parecido con todos los novios que tuve. Cuando veía que la cosa andaba mal yo me adelantaba a dejarlos. Ahora estoy felizmente casada pero no es por mérito propio, fue mi esposo el que luchó por mí. Me dijo que él no se resignaba a que yo lo dejara. Su insistencia me convenció de que en realidad me amaba, por eso ahora seguimos juntos.

Facundo Negri dijo...

Por ahora intento convencerme de que merezco vivir; luego veré si es con o sin bienestar económico.

Jesús dijo...

Elegí la pobreza con una actitud beligerante.

Eva dijo...

Lo que me pasó con mi primer novio fue mi primer hijo.

Celina dijo...

A mí me pasó algo rarísimo: cuando me comprometí dejé a mi psicoanalista.

Tania dijo...

Mi primer novio me rompió el corazón, aunque cuando me dejó, en realidad lo que sentí fue que se me daba vuelta el estómago, fue algo visceral.