lunes, 9 de diciembre de 2013

La pobreza es un refugio

  
El dinero es un irritante cuantificador. Por eso tanta gente se refugia en la pobreza.

Para muchas personas el dinero es odioso, antipático, desagradable porque, nos guste o no, provoca una cuantificación de nuestra existencia.

La cuantificación que nos molesta del dinero quizá sea similar a la incomodidad que sentimos cuando tenemos que estudiar matemática: geometría, aritmética, cálculo, trigonometría, álgebra, ecuaciones, conversiones de unidades de medida.

La humanidad entera rechaza estudiar algo tan cuantificador como es la matemática.

Además de recordarnos las dificultades provocadas por la matemática, todo lo cuantitativo nos recuerda las leyes que regulan los asuntos

Civiles, es decir sobre los derechos y obligaciones de las personas, de sus bienes, de las herencias;

Penales, que regulan la forma en que los Estados pueden castigar a los ciudadanos.

Cuando imaginamos cuánto más felices seríamos haciendo nuestra voluntad, ahí tenemos las normas de convivencia y los funcionarios represores, (policías, militares, jueces, celadores carcelarios), que nos recortan esa libertad y su correspondiente felicidad imaginaria.

Los aspectos cuantitativos de la existencia se contraponen a los cualitativos, cuya principal característica es que no se pueden medir, que son opinables, que cada uno puede evaluarlos como lo desee y hasta modificar su propia valoración a lo largo del tiempo (de los años y hasta de las horas).

Las evaluaciones cualitativas nunca son coercitivas, ni fríamente razonables, ni obsesivamente coherentes: son libres, antojadizas, arbitrarias, caóticas, anárquicas, carentes de penalizaciones.

El dinero es homicida de casi cualquier cosa porque casi cualquier cosa puede ser remplazada por dinero. Peor aún: algunas personas pueden ser compradas y vendidas, con lo cual nos enfrentamos a la tragedia de que algunos semejantes parecen cosas, objetos, máquinas sin voluntad, sin moral, sin sentimientos, deshumanizados.

Estas son algunas razones de por qué tanta gente se refugia en la pobreza.

(Este es el Artículo Nº 2.088)


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