miércoles, 14 de julio de 2010

La crisis global del capitalismo

Felix María Samaniego (1745-1801) escribió El cuento de la lechera.

Narra el ingenuo razonamiento de una campesina, que hace tres siglos, soñaba con maravillosas ganancias, igual que los miles de banqueros, agentes inmobiliarios y economistas, que empobrecen desde 2007, por la actual crisis económica.

(Click aquí para oírlo cantado por Paco Ibañez)

Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte
"¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!"

Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento,
marchaba sola la feliz lechera,
diciéndose entre sí de esta manera:

"Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
me rodearán cantando el pío, pío.

Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino,
tanto, que puede ser que yo consiga
ver cómo se le arrastra la barriga.

Llevarélo al mercado,
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que corra y salte toda la campaña,
desde el monte cercano a la cabaña."

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
Adiós leche, adiós huevos,
adiós dinero, adiós lechón,
adiós vaca y ternero.

¡Oh loca fantasía!
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría,
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre su cantarillo la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna,
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro;
mira que ni el presente está seguro.

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7 comentarios:

Andrea dijo...

Paso a paso, así tendríamos que vivir. Soñar y ponerse metas no está mal, siempre que ocupen poco de nuestro tiempo.

Tiago dijo...

Y bueno, la lechera tendrá que empezar de vuelta, pero el proyecto ya lo tiene.

Nolo dijo...

Era una chica optimista, qué tiene de malo!

Facundo Negri dijo...

Si será cierto que ni el presente está seguro...

Maristela dijo...

Ya en esa época se podían financiaciar los pagos?!

Rolando dijo...

Lo más importante es tener iniciativa, ganas de trabajar y saber disfrutar de los resultados. No me cabe la menor duda de que alguien con esta actitud, no se da por vencido.

Orosmán dijo...

Si te entusiasmás demasiado, planificando y proyectándote en exceso, podés quebrarte si las cosas salen mal. Siempre hay que contar con que los resultados del emprendimiento no los podemos conocer con certeza de antemano.