lunes, 16 de marzo de 2009

Ahorrar atemoriza

Algunos filósofos muy escépticos opinan que las personas que hacen donaciones, lo único que hacen en verdad son «devoluciones».

La falta de certezas que caracteriza a nuestra mente hace que pongamos en duda inclusive criterios que están vigentes desde hace siglos.

Uno de ellos se refiere a la legitimidad de la propiedad privada. Hay personas que con total honestidad opinan que ésta es una norma injusta cuya permanencia se debe a que nuestra especie está muy retrasada en su desarrollo.

Por otro lado todos tememos a la muerte y a todo lo que se le parezca, que en general se trata de pérdidas de distinta índole: de seres queridos, de nuestra salud, de nuestros ahorros.

La angustia económica tiene como tema central el no tener para comer. El hambre es un estado terrible pero es aún peor si lo imaginamos en alguien que amamos y que depende de nosotros (hijos, cónyuge, padres ancianos).

Resumo: Queremos asegurarnos el alimento para lo cual es prudente generar ahorros para no pasar hambre cuando disminuyan o desaparezcan nuestros ingresos. Tener ahorros nos produce dos preocupaciones: 1) Que nos roben (porque en el fondo intuimos que lo que nosotros tenemos de más a alguien le está faltando y sería humanamente legítimo que intentara recuperarlo), o 2) que lo perdamos del mismo modo que podemos perder a un ser querido, a nuestra salud o a nuestra vida.

Entonces: sería bueno tener ahorros pero estos dos riesgos nos desaniman.

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26 comentarios:

Andrés Segovia dijo...

Cuando vivía con mis padres, todo eran privaciones y pensaba que los ricos eran unos ladrones. Ahora que las cosas me van mejor y sé cómo tuve que trabajar para lograr lo que tengo, pienso todo lo contrario. Lo único que sigo votando al mismo partido político.

Rogelio D'Elía dijo...

Para mi es una diversión encontral mil formas de evitar que me roben o que me estafen. Soy un policía frustrado. jaja

Mercedes Sosa (otra) dijo...

Me gustan muchos esas leyendas urbanas en las que de un linyera se dice que es porpietario de una gran fortuna.

Clota dijo...

El miedo mío no es al hambre xq ni me la figuro. Lo que si temo mucho es tener que pedir ayuda a gente que seguro se burlaría de mí y me miraría con desdén.

Raquel Roqueta dijo...

Hay algo que no se si le pasa a los demás, pero la diferente velocidad que hay entre el tiempo que se necesita para juntar y el tiempo que se necesita para gastar, que me parece que estoy condenado a quedarme sin nada permanentemente.

Amira Champartier dijo...

Bajo ningún concepto se me ocurre imaginar que alguien tenga algún derecho a apropiarse de lo mío, aún cuando yo no lo esté precisando. Si fuera así no podríamos vivir en sociedad.

Vera Argüello dijo...

FAcundo Cabral cuenta que una vez Cafrune dijo eso de 'donó o devolvió' cuando le presentaron a una señora que había donado unos terrenos a la comuna de Sevilla.

Ofelia dijo...

Lo que dice Raquel me sucede a mí cuando cocino 20 milanesas parada durante 90 minutos y me las tragan en 12. Uno se va siempre sin saludar (mi marido). Sólo mi suegro dice qué rico.

Reynaldo dijo...

Sinceramente, no puedo creer que alguien se prive de tener ahorros por miedo a que lo roben. Todo puede ser, pero no me parece.

Minvielle dijo...

La quiebra de algunos bancos más las estafas sobre los fondos de inversión han traumado a muchos trabajadores que tuvieron que empezar de nuevo, quedando igual que aquellos que nunca se molestaron en juntar para cuando les falte.

Riberito dijo...

Todo el mundo habla para arriba y para abajo de la recisión mundial y no me doy cuenta qué está pasando. Me parece que tengo un problema pero no me doy cuál es.

Virgilio Betarte dijo...

Yo no soy muy inteligente en estos temas, pero mi cuñado con 48 años se quedó sin empleo porque la empresa dio quiebra y él se quedó en la calle. Al estar tan mal como los dueños y pensando para atrás, me parece que él siempre fue un dueño más pero no compartían con ellos las ganancias, aunque sí ahora las pérdidas.

Anónimo dijo...

Los rumores que circulan en México son tan atemorizantes que ya tengo pensado que si todo se me dificulta en exceso, me suicido.Tener esta carta en la manga me da tranquilidad. Por lo menos tengo una salida.

Anónimo dijo...

El sistema me asignó el comentario número 13 y eso me puede traer mala suerte. Por eso escribo este otro.

Rocío Larrionda dijo...

Tengo sobrepeso y nadie me cree que practicamente no como. Ahora estoy ganando un poco más y tampoco logro equilibrar me presupuesto. Algún genio malvado se está ensañando conmigo.

Lorenzo dijo...

Todo lo que poseamos es pasajero y sujeto a riesgos. No hay que quedarse paralizado, y disfrutarlo mientras se lo tenga.

Diego Goodman dijo...

Tengo los dos temores que ud menciona y le agrego un tercero: gastar los ahorros de manera indebida.

Guyunusa dijo...

Pues claro que pongo en duda la legitimidad de la propiedad privada, al menos como se la concibe hoy en día. Son pocas las cosas que realmente precisamos que sean privadas: tu hombre, tus hijos, tus zapatos y el cepillo de dientes. Lo demás puede compartirse, es cuestión de costumbre. Si supiésemos hacerlo todo andaría mejor ¿Da por hecho que no podemos aprender?

Clarice dijo...

Estoy de acuerdo con que las donaciones son devoluciones, porque en la mayoría de los casos se dona lo que no se usa o sobra.

Ana Dublín dijo...

El que le teme a la muerte y por extensión entonces a todas las pérdidas, no puede amar.
Todos tememos, sufrimos y nos angustiamos por las pérdidas. Quizás para algunas personas estos sentimientos sean demasiado fuertes e insoportables.

Gabriela Prieto dijo...

Quisiera tener ahorros, aunque esto suponga tener más de lo que me corresponde. Algunos ahorros quisiera tener. Mi sueldo no me lo permite. Podría sí trabajar más. Por ahora no he tenido fuerzas para hacerlo.

Sarita dijo...

No hay forma de quitarse el miedo. Pongalé que con mil sacrificios ahorro para mi vejez. Bien puede suceder que esté pajuata antes de que los pueda usar, o que me muera antes.

Marcos Senteno dijo...

Que determinado criterio esté vigente desde hace siglos no significa que ese criterio sea acertado. No olvidemos que somos un instante en la edad del universo. Vaya uno a saber cuáles son los criterios de seres más avanzados que nosotros (creernos el único planeta con vida es pecar de sobervia)

Lucía Normende dijo...

La vejez me aterroriza. Son muy altas las probabilidades de que venga acompañada de carencias económicas, de salud, de libertad, de amor.

Oliverio Temple dijo...

En la lista que hizo Guyunusa de las cosas que deben ser estrictamente privadas yo agregaría algunos objetos que tienen un significado especial para uno. En cada persona son distintos y por supuesto no estoy hablando de una piscina, un campo o una casa.

Eduardo Santana dijo...

Creo que los que no pensamos en el ahorro, tampoco pensamos demasiado en el futuro ni en la vejez. Quizás seamos bastante negadores.