viernes, 6 de marzo de 2009

Soy pobre por tu culpa

Es muy probable que cuando un niño aburrido en una tarde de lluvia se entretenga practicando fútbol en el bazar donde trabaja la madre, alegue que el jarrón se rompió porque fue tirado por la pelota.

Frecuentemente somos testigos de cómo algunas personas pretenden lavarse las manos cuando un damnificado por su torpeza, mala suerte o negligencia, le exige una indemnización.

Parecería ser que el origen de esta flagrante evasión del irresponsable surgiría en los primeros días de vida.

El pequeño siente hambre, llora y la mamá corre a darle su leche. En ese momento, el niño carece de las funciones más elementales del pensamiento, pero imaginen la siguiente escena:

Un señor llega al auto estacionado, ve que alguien chocó contra él y le estropeó la carrocería. Indignado comienza a vociferar y desde la multitud sale un señor que muy solícito ofrece pagarle la reparación de los daños. Obviamente que todos pensaremos que éste fue el responsable del accidente.

Por lo tanto, es probable que de alguna manera quede registrado en nuestra memoria desde la más tierna infancia que si alguien se ofrece rápidamente a solucionar nuestras dolorosas necesidades (generalmente mamá), ese alguien sea el responsable de ellas.

Luego, si nuestro pensamiento adulto está configurado para razonar en estos términos, es probable que tengamos enormes dificultades para trabajar y ganar dinero, porque algo nos estará diciendo en el fondo del corazón que no somos responsables de nuestra necesidad.

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22 comentarios:

Bautista Bulgarelli dijo...

Parece que hay un momento en nuestra vida en la que tenemos que cruzar la calle y cambiar de vereda (de niño a adulto).

olivia sainz dijo...

Hay publicidades ingeniosas. Una compañía de seguros muestra que un joven apuesto llega a su carro y ve en el parabrisa un teléfono para que llame a una chica. El tira el papelito con expresión arrogante, pero cuando arranca la cámara muestra que el coche tiene destrozado el costado derecho x alquien que lo quiso indemnizar pero fue mal interpretada.

eugui dijo...

Pensar que me llevo tan mal con mi madre y siempre le digo que es mala conmigo. Quizá le siga pidiendo lo mismo de hace 20 años.

ricardo ramón dijo...

Está bueno este razonamiento, pero no soy optimista de que mucha gente pueda pensarlo para sí mismo.

Esteban dijo...

Lo recuerdo muy bien cuando yo era como el niño de la imagen, me gustaba romper cosas ajenas jugando a que eran mías. Si me descubrían, negaba cerradamente con tanta convicción que hoy me asustaría si pudiera volver a hacerlo.

Anónimo dijo...

Lo que obviamente se deduce es que el que se hace responsable de los daños es un estúpido.

Rusaura Curccio dijo...

Lo que yo alego en defensa de esta actitud evasora como usted la llama, es que todo el mundo lo hace y quien no lo hiciera está generándose una pérdida que nadie tendría.

Irineo dijo...

Me siento muy desganado, ya consulté un médico y no me encuentra nada. No quiero ni trabajar ni estudiar. Encima, escribí este comentario y lo tuve que escribir de nuevo porque el anterior no sé que hizo que me lo borró. Tengo algo raro.

Beatriz Carrasco dijo...

La escena del señor que ve el auto magullado y cuando aparece el culpable debería incluir que, en lugar de valorar la honestidad, lo siga insultanto por los daños y por lo estúpido porque él daminificado jamás hubiera tenido una actitud tan responsable y este anormal lo está dejando en evidencia.

Zenobia dijo...

De acuerdo con que el niño no piensa nada de todo esto, pero además es muy vulnerable y las cosas se tienen que dar como se dan. Lo que sucede es que los adultos también nos sentimos igualmente vulnerables y ahí sí que podemos pretender que otros que no parecen tan débiles tendrían que ayudarnos.

Amilcar Sellanes dijo...

Tengo en mi cabeza una situación que se me aparece cada 2 x 3. Es así: Estoy hundiéndome en arenas movedizas y alguien desde la orilla firme, me mira como si lo mío fuera una actuación divertida y no hace absolutamente nada.

Magdalena dijo...

Siempre tuve muy gravado en mi mente que ser responsable es algo que muy fácilmente se confunde con el idealismo y que una así se convierte en alguien de quien todos se terminarán aprovechando. No es inteligente ser responsable aunque parecería ser que todo el mundo dice lo bueno que es.

Yoel dijo...

Inteligente deducción. He visto que en la escuela pública de mi país, se cubren responsabilidades que deberían asumir los padres. Con la costumbre, esto se entiende como un derecho y en muchos casos hasta falta la deuda de gratitud. Es un tema difícil porque evidentemente, si los padres no asumen las responsabilidades que deberían, estamos ante un problema social de un sector de la población. Y ese problema social parece muy ligado a la pobreza económica y cultural.

Margarita Pimienta dijo...

Asumir plenamente que somos responsables de nuestra necesidad es difícil porque nos revela que en última instancia estamos solos.

Luis Renzi dijo...

Creo que además tendemos a negar la responsabilidad de nuestros actos cuando tenemos cola de paja. Sabemos que metimos la pata, pero negarlo es más fácil que asumirlo. Es más peligroso aún cuando esto sucede de manera inconciente, porque en esos casos el convencimiento con respecto a la falta de culpa o de responsabilidad es total.

Atilio Infanti dijo...

Vivo haciéndome la paja a dos manos por culpa de mi novia que me dejó.

Laureano Obsival dijo...

Yo me lavo las manos después de pagar la indemnización porque el dinero es sucio.

pablo dijo...

No señor, usted se equivoca, la culpa por lo del jarrón la tuvo la honda ¡si ud mismo me sacó la foto, buchón!

Macarena, la hermana de Pablo dijo...

No le haga caso a Pablo porque es muy chico, no entendió nada. Ni siquiera se dio cuenta de que ud hablaba de la pelota de golf que usa para tirar con la honda.

Inocencio Klein dijo...

Desde que nacemos estamos evadiendo la cuota de deuda externa que deberíamos pagar, ya que el gobierno se endeudó para cubrir nuestras necesidades. Es todo un problema que los gobiernos nunca terminen de cubrir nuestras necesidades básicas. No quiero morirme y que en mi lápida se ponga DEUDOR.

Ángel Cúspide dijo...

No le hice nada al coche que aparece aquí mencionado. Me sentí en la obligación moral de hacer algo porque de lo contrario a ese hombre le daba un síntoma. De todos modos sólo le habían roto un farol.

CHECHU dijo...

MI MADRE TIENE LA CULPA DE TODO.
YO NO PEDÍ NACER.