viernes, 13 de marzo de 2009

«El que guarda siempre tiene»

Si un león está satisfecho, quizá podríamos peinarle la melena sin correr mucho riesgo, pero si está hambriento, primero tendríamos que darle de comer.

Estos felinos tienen fama de ser muy agresivos, pero los seres humanos también lo somos, aunque nuestros rugidos sean menos impresionantes.

A pesar de que estamos mayoritariamente de acuerdo con las leyes que hemos redactado para proteger la propiedad privada, en el fondo sabemos que si tuviéramos hambre procuraríamos nuestro alimento sea como sea porque lo haríamos «en defensa propia».

El cerebro nos permite vivenciar imaginariamente escenas tal como si estuvieran ocurriendo.

El realismo de nuestra imaginación puede ser tan efectivo como para emocionarnos con solo suponer que algún día podríamos sufrir carencias que pongan en riesgo nuestra vida.

Sabemos que una carencia extrema nos obligaría a transgredir la ley (robar para comer), con lo cual pasaríamos a tener dos problemas en lugar de uno.

Un temor desproporcionado produce en muchas personas el afán de ahorro desmedido.

En la naturaleza vemos que en todas las especies existen diferentes maneras de prever épocas de escasez (algunos guardan comida, otros generan tejido adiposo, otros disminuyen su actividad), pero nosotros somos los únicos capaces de exagerar y provocarle escasez a los demás.

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25 comentarios:

Claudia García dijo...

Esto que usted dice es lo que a mí me hace pensar que los humanos tenemos que cambiar urgente!

Alcides Clemente dijo...

Los leones nunca hubieran provocado el agujero de ozono. Ellos viven y dejan vivir. No como otros!

Enrique dijo...

Tengo el dudoso honor de haberme ido sin pagar de algún lugar de comidas, previo pasaje por el toilete, para disimular. Quería probarme si sabría como sacarme el hambre si algún día me quedo sin dinero.

Serafín Mattarazzo dijo...

Estuvo muy oportuna la hormiguita para dejar claro que no somos los únicos locos de la creación.

Flamarión dijo...

En realidad los sistemas jubilatorios, previsionales, seguros de vejez, seguros de vida y otros productos financieros, se inventaron para darle un orden a nuestro miedo al hambre.

Luis de los Campos dijo...

El látigo que usa la naturaleza con nosotros es el miedo a la muerte, pero no cualquier muerte: Es la muerte en estado de abandono y por inanición (x hambre y sed).

Esto nunca se menciona directamente pero está en la fantasía de todos. Especialmente de los que más se desviven x ganar sin descanso.

Domínica Juansolo dijo...

La mayoría de los que estamos vivos, hemos vivido otras vidas. Algunos, han muerto de hambre alguna vez. Por esto es que ahora, sin saber por qué, acumulan con exageración.

Patricia Durán dijo...

La Avaricia es uno de los 7 pecados capitales.

Catalina Rimoli dijo...

Pocas personas lo entienden de tan sencillo que es:

1) La muerte definitiva NO EXISTE.
2) La Naturaleza siempre provee lo suficiente.

Sergeiv Carrera dijo...

Me parece ingenuo suponer que el ser humano se equivoca en esto o en lo otro y que debe cambiar. No podemos saber de nosotros mismos, no tenemos distancia óptima. El cirujano no se puede operar por lo mismo. Como no hay nadie más que opine sobre nosotros, somos juez y parte. No valen nada estas opiniones sobre nuestra especie.

Delmira Compte dijo...

Más nos duele el hambre del mundo porque presenciamos los obscenos despilfarros que se hacen en guerras, viajes al espacio y mil inutilidades por el estilo.

Silvio Gamarra dijo...

Cuando era militante estudiantil, estaba seguro que nuestra escasez respondía a esta lógica que usted dice ahora, pero luego concluí que era yo quien no quería tomar su parte porque esperaba que me la dieran como si siempre hubiera sido mía.

Quizá usted es aún muy joven y está dominado por ideales y utopías. Disfrútelas! Son nuestra mejor edad.

Anónimo dijo...

Acostumbro ir con 5 amigos a comer y lo que he logrado hasta ahora es que cada uno pague lo suyo en efectivo y yo pagar todo con mi Visa, entonces recibo un pequeño préstamo en efectivo sin pago de intereses.

A este ritmo me costará hacer progresos importantes.

Vicente Gutiérrez dijo...

No sería el coiffeur de un león ni para cumplir una promesa a mi virgencita: tienen muy mal olor y algunos tienen ceborrea pero casi ninguno tiene caspa (cosa rara).

Iliana dijo...

Comparto la opinión de Catalina.

Guyunusa dijo...

Esta vez me conmovió Licenciado. Solo con imaginar el último párrafo, acuden a mis ojos las lágrimas.
Después de todo no era tan malo como parecía.

un obrero del transporte dijo...

Yo soy guarda y no siempre llego a fin de mes!!

Gloria Conquistán dijo...

Tomo todas las medidas que ud menciona para preveer la escasez, incluso la de provocársela a quienes conviven conmigo. Necesito ayuda. Me siento una potencia imperialista.

CHECHU dijo...

A MI NADIE ME TOCA EL PELO. AUNQUE HAYA TERMINADO UN PLATO DE BUSECA.

Nelly dijo...

Seguro que ud nunca escuchó los rugidos de mi marido!!

Martirena Pereré dijo...

Yo lo que es hambre, hambre, no tengo. Tengo apetito ¿Cómo hago para salir en defensa propia de este impulso destructor y agobiante?

osita dijo...

Alcanza que me ponga a imaginar que pierdo a mi osito para que me ponga a llorar.

Yoel dijo...

El que le tiene tanto miedo al hambre, a la pobreza y a la muerte, también le tiene miedo al amor.

la cigarra dijo...

Me gusta cantar al sol, disfrutar de la naturalezana, tomar todo lo bueno de la vida. Mientras, mi marido, que no entiende nada de arte, se afana trabajando. No puede parar, pobrecito. Yo lo dejo porque si no se descompensa.

Lía Bond dijo...

Ay! cómo me emocionan los riesgos. Más si se pone en juego la vida. Sin adrenalina me transformo en una alfombra: chata, quietita y pegada al piso.