domingo, 22 de marzo de 2009

¿No hay luz o me decapitaron?

Mi hipótesis de que el psicoanálisis posee herramientas teóricas que pueden aliviar las dificultades económicas de algunas personas, tiene su razón de ser.

La idea-herramienta que más puede ayudarnos es la que tiene que ver con un mejor uso de los mecanismos de defensa que habitualmente usamos para poder compatibilizar nuestro deseo con las posibilidades de satisfacerlo.

Deseamos ser amados por todos, no enfermarnos, no perder, no morir, no cansarnos, no tener dolores, no sufrir contrariedades, no padecer frustraciones.

Los mecanismos de defensa son formas de pensar y de percibir que alivian el incumplimiento de nuestro deseo. En general las copiamos de quienes nos rodean o las elaboramos en edades muy tempranas. Luego de instaladas (esas formas de pensar y de percibir), pasan a formar parte de nuestra personalidad y por eso se vuelven invisibles. Creemos que no existe otra forma razonable de pensar y de percibir.

Para no sufrir por los desaires, indiferencia y abandonos afectivos, pensamos que esas personas no se merecían nuestra amistad, pensamos que la Medicina cura absolutamente cualquier enfermedad y que alivia cualquier dolor, pensamos que existen seguros que cubren cualquier pérdida (¡existen seguros de vida!).

Para sostener estas formas de pensar, percibimos cuántos defectos tenían las personas que «no merecían nuestra amistad», percibimos cuántas proezas curativas hace la Medicina, percibimos que muchas personas inteligentes contratan todo tipo de seguros y se las ven distendidas.

Según el psicoanálisis, estas formas de pensar y percibir equivalen a disminuir la cantidad de luz hasta que nuestros ojos ya no vean los defectos que a plena luz nos molestarían. Como está demostrado que vivir a oscuras disminuye la productividad, el psicoanálisis propone encender todas las luces pero de tal forma que pasemos a estar mucho mejor que a oscuras.

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16 comentarios:

Marianella Caquías dijo...

Yo estoy nerviosa casi de continúo pero no tengo esas preocupaciones de muerte, enfermedad, pobreza, amor. Estoy nerviosa no más. Tendré que ir al neurólogo?

Braulio y Stella dijo...

La mayoría de las discusiones que tenemos con mis amigos es sobre qué no quiere ver cada uno. Todos no queremos ver cosas diferentes.

Gloria F. dijo...

Mi problema es que cada vez que escucho a alguien que habla o escribe, quedo convencida de que esa es toda la verdad, pero después viene alguien que dice lo contrario y también le creo.

Anónimo dijo...

Salgo sólo en la noche porque la oscuridad muestra al mundo tal cual es, sin esa luz engañosa del sol que nos enferma y deja en evidencia nuestras miserias.

Adolfo dijo...

Me gustan mucho los títulos que le pone a sus artículos ¡son geniales!

Felisberto dijo...

Como "nadie encendía las lámparas" un saco lleno de piñas se me antojaba el bulto de un hombre acechando.

Oscar W. dijo...

Comprendo que es terrible que te aceche el bulto de un hombre, Felisberto, pero piensa que quizás esa sea una percepción reactiva, fruto de tus más íntimos deseos y temores.

Gandolfo dijo...

Nada mejor para no sufrir por los desaires que evitar las corrientes.

Emiliano Catena dijo...

Después de una separación los amigos siempre vienen y te dicen "él/ella no te merecía" Lástima que nunca pude creerles, los amigos se ponen la camiseta de uno, es eso.

un Corredor dijo...

Los seguros de vida son para proteger a los que quedan después de que nos morimos. El que paga un seguro de vida, asume su muerte.

el mecanismo sindicalista dijo...

Los mecanismos de defensa no deberíamos ocultar la realidad pero también tendríamos que ayudar a hacerla soportable ¡menuda responsabilidad! Nuestro trabajo no está bien pago.

el topo dijo...

A nosotros lo que nos disminuye la productividad es la luz.

Segismundo dijo...

Hacepto la existencia del dolor porque creo en la morfina.

Susana dijo...

Hace años que no permito sesiones de fotos en exteriores.

Ernesto dijo...

El seguro del auto es casi imprescindible pero salgo contracturado cada vez que lo pago.

Stella G. dijo...

Para poner un ejemplo: los mecanismos de defensa serían como unos lentes de sol.