sábado, 21 de marzo de 2009

La carnada generosa y el anzuelo mezquino

En el artículo de ayer titulado Nadar contra la corriente rinde menos, decía que para conseguir el dinero necesario en una organización capitalista (como la tenemos todos menos los cubanos) es preciso ser agresivo, mezquino e insolidario —con el único límite de las normas legales y morales—.

Para vender nuestra producción o nuestra fuerza de trabajo debemos tener en cuenta que necesitamos clientes (empleador o compradores).

Una ley de hierro en esta dimensión de nuestras vidas es que «el cliente siempre tiene la razón». ¿Qué significa ésto? Pues que él debe creer que priorizamos sus intereses en desmedro de los nuestros. Y dije «creer» porque el fenómeno debe cumplirse en el plano de las apariencias, no de la realidad.

¿Cuál es la realidad? Que para conservar un vínculo del que depende nuestra supervivencia, habremos de ser agresivos, mezquinos e insolidarios pero sin que se note. Más aún: debe parecer todo lo contrario.

Las técnicas de caza y de pesca tienen mucho de esta seducción depredadora que funciona permanentemente en nuestras relaciones comerciales o laborales. Lo habitual es que no pensemos en cuanta depredación tenemos que realizar para poder vivir dignamente. ¡Toda una paradoja!

(Para no resentir su productividad sería conveniente que usted se olvide de lo que acaba de leer. De hecho sé que lo hará.)


(Este artículo se complementa con otro titulado Están «regalando» queso)
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23 comentarios:

Mariana Epherre dijo...

Estoy bastante confundido con estos dos artículos suyos. Es probable que usted diga cosas que nadie dice, es probable que esté equivocado pero que la redacción parezca exponer algo aceptable. No sé me está costando entender algo que en sí parece sencillo.

Servando dijo...

La falta de solidaridad se observa por toda la cantidad de veces que se repite esa palabra. Se ve que el faltante en la realidad hay que rellenarlo con el sonido que la recuerda como a un procer hace siglos desaparecido.

Hilario G. dijo...

Ya que acá se dicen cosas con crudeza, también yo puedo decirlas y veremos si me las censuran o no.

Es verdad que todos tratamos de depredarnos. Todos contra todos. En el ámbito familiar es donde más se disimula, pero mi madre me quería el mejor alumno para lucirse, mi padre me quería el mejor jugador de fútbol para ver si me vendía y rescataba todo lo que había gastado en mí.

Ahora mis hijos son más de ellos que nuestros.

Si esto no es mezquina explotación disimulada con un manto de terciopelo...?

Augusto Mercader dijo...

Los clientes consumen casi toda mi energía con sus pedidos, reclamos, pretensiones. Son peores que una suegra bruja.

Andrea la triste dijo...

Lo que usted cuenta me parece una película de esas que uno sale del cine con ganas de tirarse debajo de un colectivo. Es más: un día de llovizna de las que moja y moja. ¿Por qué es tan pesimista? ¿No puede cambiar el color de sus cristales?

Lo peor es que esa peli es una documental. Si por lo menos estuviera equivocado...

José VIVAVIVA dijo...

El lobo: hombre del lobo. jajaja. (Se me acaba de ocurrir ahora. Buenísimo no?)

Beatriz Innella dijo...

Los que defienden a los animales están que estrilan para que se interrumpa para siempre la matanza que hacemos para comer carne. Creo que ellos mismos van a hacer una excepción y lo van a matar a usted, no para comerlo sino para que no siga justificando la crueldad como si fuera lo más normal del mundo.

Luis Rodrigo dijo...

En mi empresa hacemos reuniones de vendedores con el gerente una vez por semana y el trabajo es igual al que hace ese pescador poniendo un cebo para los peces.

Sofía Curbelo dijo...

Quizá peque de reduccionista pero digo que "NADIE regala nada".

El agregado que hago es que cuando digo "nadie" digo "NADIE".

Manuel Fascetto dijo...

Pego: "...habremos de ser agresivos, mezquinos e insolidarios...".

¡Qué apuesta fuerte doc! ¿no podría hacer algún descuento para los amigos?

Abuela Clota dijo...

Cómo nos engañamos, qué descaro mi dios. Nos las pasamos mostrando un rostro sonriente para disimular los colmillos como si fueran inofensivos en la 'patota bucal'.

Duilio Kerosén dijo...

Por mi parte no se preocupe: no necesito olvidarme de que somos y estamos rodeados de verdaderos hijos de puta disfrazados de amigazos, madrazas, padrazos.

Franco Lena dijo...

Algo de lo que ud dice es cierto. En lo que se refiere a relaciones laborales muchas veces tenemos que impedir que se note, pero no impedir que se note nuestra mezquindad, mi creencia es que la mayoría de la gente no es mezquina (pero es una supocisión nomás) A lo que iba es que lo que más a menudo tenemos que impedir que se note en el trabajo es la bronca.

Sarita dijo...

¿Qué propósito cumple un anzuelo mezquino? ¿A qué refiere la metáfora Lic.?

Paulina Berger dijo...

¿O sea que las normas morales no le ponen límite a la agresividad y a la mezquindad?
Es una pregunta retórica, no necesito contestación.

Ramón dijo...

Ud plantea que para sobrevivir hay que perder el honor y la dignidad.

Analía Umpiérrez dijo...

No va a comparar "la seducción depredadora" del pescador o del cazador con la falsedad y doble moral que ud propone.

Yoel dijo...

¡Dejémonos llevar por la corriente! como un rebaño de ovejas asustadas.

Javier Canzanni dijo...

Es peligroso ser honesto en un ambiente corrupto, pero sumarse a la corrupción no es lo que soluciona las cosas.

Adriana Zapata dijo...

La actitud mezquina y contraria a la solidaridad no depende sólo del régimen bajo el cual se vive. Seguro que deben existir muchos cubanos mezquinos así como capitalistas solidarios (a su manera)

Osvaldo R. dijo...

Desde muy chico me enseñaron que las apariencias engañan, así que no me fío de ellas.

la carnavalera dijo...

Vos no estás bien, Fernando ...

Perdida en el sistema dijo...

Muchas veces he sido honesta en ambientes mezquinos e insolidarios y me ha ido muy, pero muy mal y me he quedado muy, pero muy pobre mientras los otros se enriquecian. Estoy tratando de encontrar una actitud digna que no me corrompa pero que me saque de la pobreza ¿la hay?