miércoles, 23 de marzo de 2011

El placer incurable

Algunos síntomas son molestos para disimular el íntimo placer que nos aportan. Si ignoramos la utilidad, nunca encontraremos las causas y disfrutaremos de un placer incurable.


Algo que tengo pendiente de solución es mi pánico escénico.

Efectivamente, alguna vez fui capaz de hablar ante un auditorio y ahora ya no puedo.

Busco las causas sabiendo que el día que las encuentre no sabré cuáles eran. Simplemente podré hablar ante una multitud de cien mil personas como si estuviera haciéndolo en una cena con amigos.

Así funciona el psicoanálisis: resuelve inhibiciones de variada importancia pero no da cuenta de cómo se logró el éxito.

La teoría nos orienta sobre las posibles causas, con lo cual se gana bastante tiempo descartando las hipótesis inútiles.

Por ejemplo, ni se me ocurre pensar que el miedo proviene de

— una falta de costumbre,

— descarto de plano que poniendo buena voluntad lo arreglaré de un día para otro,

— nunca se me ocurriría pedirle a Dios que me ayude,

— los sedantes que pudiera recetarme un médico sería un acto de fe tan ingenuo como rezar,

— hacer un curso de oratoria sería útil para no enfrentarme a las verdaderas causas.

Las causas creíbles pero imposibles son varias y nuestro mercado con fines de lucro no para de apoyar tanta credulidad porque la cantidad de incautos que pagan fortunas persiguiendo una ilusión, tonifican el Producto Bruto Interno de todos los países capitalistas.

Yo no logro encontrar las causas tan fácilmente por una única razón global: me conviene tener miedo de hablar en público. Seguramente mi pánico escénico me provee satisfacciones que desconozco y que me conviene desconocer para no perder al placer que siento.

En suma: nuestras inhibiciones y fracasos más persistentes, son gozosos y si no lo parecen es para que demoremos en descubrirlos e interrumpirlos.

●●●

12 comentarios:

ana dijo...

los años-por esta parte del mundo-enseñan que en boca cerrada no entran moscas!
será eso?
para catarsis, internet

Alicia dijo...

Al igual que Ana, pienso que la causa puede más ir por el lado de un mecanismo de defensa que por la búsqueda de goce.

Evaristo dijo...

Algo que siempre me ha llamado la atención es que los psicoterapeutas dicen que encontrar la causa no garantiza la cura. Lo que me pregunto es si verdaderamente se ha encontrado la o las causas en esos casos.

Andrés dijo...

Si yo dijera las cosas que ud dice, tampoco me animaría a hablar frente a un auditorio. Ud es muy jugado.

Marta dijo...

La causa no está en la falta de costumbre, pero lo cierto es que si nos obligan a hacer algo que nos cuesta mucho, puede que con el tiempo lo hagamos con soltura.(esto no siempre funciona; no creo que funcione con la tartamudez, por ej) También puede que el estrés nos cause enormes contracturas, gastritis, arritmia, etc.

Raúl dijo...

En el caso que ud menciona, los sedantes no serán la solución pero pueden ayudar.

Rulo dijo...

A ud le conviene no hablar en público porque lo linchan.

Evangelina dijo...

Se equivoca no poniéndose en las manos de Dios. El obrará en usted milagros, lo dotará de la fuerza que proviene de la fe. Por amor a Dios se superan todas las dificultades y las pruebas que nos pone la vida.

Cacho dijo...

Así que ud Evangelina, supera todas las dificultades. Podría pedir que la incluyan en el grupo de Los 4 Fantásticos; si son cinco, más mejor.

Rosana dijo...

Yo también padezco de pánico escénico. Si me ponen a hablar frente a un público, pido disculpas y leo. Después cuando viene la parte del debate, ahí intervengo porque me encanta discrepar.

Tiago dijo...

En un futuro las cuerdas vocales se van a usar sólo para cantar. Nos comunicaremos por telepatía. Va a ser gracioso, veremos escenas extrañas, por ej, dos tipos callados y tranquilos que de pronto se agarran a las piñas.

Amanda dijo...

Espero que para cuando lleguemos a ese nivel de comunicación del que habla Tiago, exista mucho menos violencia.