martes, 10 de septiembre de 2013

Apartamientos de la realidad




Con particular frecuencia incurrimos en apartamientos de la realidad que deterioran la rentabilidad de nuestro esfuerzo para ganar dinero.

Existen miles de formas de apartarse de la realidad, pero me referiré solo a tres de ellas:

1) Suponer que los seres humanos deberíamos ser mejores. Más aún: no deberíamos ser como somos, es decir, mezquinos, mentirosos, vagos, mediocres, inescrupulosos.

La urgencia por alcanzar ese objetivo obligatorio puede apartarnos de la realidad al creer que ya es hora de tratar a todo el mundo partiendo del supuesto que es como debería ser, esperando de los demás esas cualidades que suponemos obligatorias.

En este caso, el apartamiento de la realidad nos convierte en personas muy exigentes, severas, hipercríticas, con lo cual, seguramente, no estaremos tratando a los demás como son, asegurándonos de que nuestra comunicación jamás llegará al verdadero destinatario.

2)  También nos aparta de la realidad la nostalgia, aferrarnos a los tiempos pasados, a los procedimientos antiguos, aunque hayan perdido vigencia. No es responsabilidad de nadie la incapacidad para aprender, y mucho menos utilizar las nuevas tecnologías.

La resistencia al cambio no es caprichosa. Quienes se resisten a conocer las innovaciones no lo hacen por simple oposicionismo: se trata de una objetiva discapacidad para asimilar algo diferente a lo que ya se sabía.

Imaginemos una casa donde los muebles son tan duros e inamovibles como las paredes. Seguramente no será posible renovar el mobiliario porque no existirá lugar para una nueva mesa, otra cama, asientos más modernos. No se trata de que alguien se aferre neciamente al pasado sino que no puede sacárselo de encima.

Algo de esto ocurre con quienes se resisten a cambiar: objetivamente no pueden hacerlo.

3) Una tercera forma de apartarse de la realidad es abusar de la esperanza: contar con lo que aún no ocurrió.

(Este es el Artículo Nº 1.998)

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