
A usted quizá ya le ocurrió que intentó vender un cierto objeto por el que le pagaban una suma pequeña pero que cuando lo quiso comprar, su valor era elevado.
Una explicación muy breve requiere el apoyo de algunos artículos que he publicado donde hago mención a las necesidades y los deseo (1).
Resumiré lo esencial para que no pierda tiempo.
La injusta situación que se nos presenta con los distintos valores de un mismo objeto, está relacionada con nuestra necesidad o deseo en tanto y en cuanto, sabido es que todo lo que necesitamos o deseamos nos estimula (excita, impulsa, nos obliga) a realizar un esfuerzo para satisfacerlos.
Una ley fundamental de nuestra especie podría decir: Todos procuramos el esfuerzo ajeno pero no el propio.
Por ejemplo, cuando usted quiere vender un ventilador porque necesita U$S 100.-, todos se dan cuenta qué es lo que usted quiere, entonces le piden que haga el máximo esfuerzo para recibirlos (por ejemplo, entregando el ventilador y otros objetos).
Por el contrario, si usted quiere comprar un ventilador porque siente calor, lo que usted desea es poseer ese aparato. Todos se dan cuenta qué es lo que usted quiere entonces le piden que haga el máximo esfuerzo entregando mucho dinero.
En suma: los humanos tratamos de vivir sumando un mínimo esfuerzo propio con un máximo esfuerzo ajeno (padres, amigos, cónyuge, empleados, empleadores, clientes, vecinos, gobierno, etc.).
A su vez, todos (menos nosotros), se aprovechan (tratan de utilizar, abusan) del estímulo (energía, voluntad, impulso) que tenemos al estar necesitados o deseantes.
Como las necesidades (comer, dormir, abrigarnos) son inevitables, solemos sabotear nuestros deseos porque terminan beneficiando a los demás.
(1) Necesito que me necesites
Por qué hay amores de matan
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